River empató en Mendoza y expuso su crisis de proyecto

River, entre el alivio del empate y la urgencia por un rumbo claro

River ante Independiente Rivadavia en el Malvinas Argentinas

NewsITe

River Plate atraviesa un punto de quiebre. El empate 1-1 frente a Independiente Rivadavia, en el estadio Malvinas Argentinas de Mendoza, por la fecha 8 del Torneo Apertura 2026, dejó algo más que un resultado: volvió a poner en primer plano la falta de un proyecto colectivo sólido, más allá de las buenas respuestas individuales.

Con Marcelo Escudero como entrenador interino y a la espera de la asunción de Eduardo “Chacho” Coudet, el equipo mostró una cara ya conocida en los últimos tiempos: esfuerzo desordenado, poca claridad en los metros finales y una sensación de ciclo inconcluso. El gol de Gonzalo Ríos para la “Lepra” mendocina encendió las alarmas y obligó a River a esforzarse para no irse con las manos vacías.

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En ese contexto, las figuras individuales volvieron a sostener al conjunto. El arquero millonario fue determinante para evitar una derrota que hubiese profundizado la crisis y, sobre el cierre de la primera parte, apareció Gonzalo Montiel para conectar de cabeza un centro preciso de Ian Subiabre y sellar el 1-1 definitivo. Más allá de esa reacción, el segundo tiempo se apagó rápido: el equipo perdió intensidad, no encontró variantes ofensivas y terminó conformándose con un punto que se sintió más como alivio que como logro.

Un problema que excede un partido y un interinato

Lo que se vio en Mendoza es apenas un capítulo de una historia que se viene escribiendo desde hace varias temporadas. Desde fines de 2019, River acumula eliminaciones en torneos nacionales e internacionales sin lograr acceder a finales mano a mano, una marca que contrasta con la etapa anterior, en la que el club se acostumbró a pelear instancias decisivas.

Las conquistas en las Ligas 2021 y 2023 funcionaron como paliativos, pero no alcanzaron para disimular la pérdida de continuidad competitiva. La planificación deportiva quedó bajo la lupa: la conformación de un plantel con escasez de delanteros y desequilibrios en algunas posiciones refleja una falta de estrategia clara en el armado del equipo.

La salida de Marcelo Gallardo marcó el cierre de una era dorada y, al mismo tiempo, dejó al descubierto un período de transiciones permanentes. El interinato de Escudero, pensado como un puente, también se convirtió en un recordatorio de que River lleva demasiado tiempo buscando, sin éxito, una nueva identidad futbolística que lo represente.

El desafío de Coudet: reconstruir identidad y competitividad

En este escenario, Eduardo Coudet llegará con fuerte respaldo popular y una expectativa alta por parte de los hinchas. Su tarea irá mucho más allá de ordenar el once inicial: deberá construir un proyecto que devuelva al club una identidad competitiva sostenida, basada en una idea de juego reconocible y en decisiones firmes en el mercado de pases.

  • Reforzar el plantel en puestos clave, especialmente en el ataque.
  • Definir roles y responsabilidades en el área de fútbol profesional.
  • Coordinar la proyección de juveniles con las necesidades del primer equipo.
  • Alinear las ambiciones deportivas con el crecimiento institucional del club.

El 1-1 en Mendoza no define el futuro de River, pero confirma un diagnóstico: el equipo necesita menos parches y más proyecto. La reconstrucción ya no puede quedar sólo en los discursos.

Mientras la estructura institucional del club continúa creciendo en infraestructura y proyección, el área deportiva parece ir a contramano. El empate ante Independiente Rivadavia no cambia la tabla ni resuelve la coyuntura, pero sí vuelve a encender la discusión central: River necesita decisiones de fondo, un plan a largo plazo y una conducción que traduzca ese rumbo en rendimiento dentro de la cancha.

El ciclo que se abre con Coudet será, en buena medida, una prueba de madurez para la dirigencia y para todo el proyecto deportivo. El punto en Mendoza quedará como una señal: el tiempo de las transiciones debe terminar y dar paso, de una vez, a una construcción sólida y sostenida en el tiempo.

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