El Gobierno apuesta a los mercados mientras el riesgo país afloja

NewsITe
El inicio de 2026 encuentra al Gobierno nacional en un escenario internacional más amigable y con una hoja de ruta clara: recuperar el acceso al financiamiento voluntario para consolidar la acumulación de reservas y sostener el programa económico. La mejora del clima global para los mercados emergentes y la recomposición del vínculo con Estados Unidos alimentan las expectativas, pero en el equipo económico reconocen que el proceso será gradual y todavía sin una fecha definida para volver a emitir deuda en el exterior.
En las últimas semanas, el Tesoro cumplió con un compromiso clave: el pago de unos USD 4.200 millones en concepto de capital e intereses de bonos, sin un deterioro significativo del nivel de reservas brutas. El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, destaca que desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada el Banco Central acumuló más de USD 25.000 millones, aunque buena parte de esos fondos se destinó al pago de obligaciones financieras.
El desafío central pasa ahora por lograr que las futuras compras de dólares del Banco Central se traduzcan efectivamente en reservas netas y no se diluyan en nuevos vencimientos. Para eso, el Gobierno apunta a un mayor roll over de la deuda: es decir, reemplazar títulos que caducan por nuevas emisiones, sin incrementar de manera significativa el stock total. Esa ingeniería financiera es clave para avanzar hacia la denominada “Fase 4” del plan monetario, que prevé remonetizar la economía con más pesos respaldados por reservas.
Reservas, roll over y el límite de evitar Wall Street
Hasta el momento, no existe un programa concreto para colocar deuda en el mercado internacional. Milei y Caputo insisten en reducir al máximo la dependencia de Wall Street, aunque en la práctica esa decisión tiene límites. Para el pago reciente se combinó la emisión de un bono local –el Bonar 2029, por unos USD 910 millones– con financiamiento de un consorcio de seis bancos internacionales por USD 3.000 millones y compras del Tesoro en el mercado.
En el Ministerio de Economía sostienen que la clave será mantener la tendencia bajista del riesgo país. El indicador, que había trepado a alrededor de 1.200 puntos básicos antes de las legislativas, se redujo a la zona de 550 puntos tras el triunfo de Milei, regresando a niveles similares a los de enero de 2025. La expectativa oficial es perforar el umbral de 500 puntos en los próximos meses, algo que permitiría encarar una eventual colocación externa con tasas más manejables.
Informes de bancos de inversión internacionales señalan que, si se consolida la estabilidad macroeconómica, el riesgo país podría acercarse incluso a los 400 puntos básicos. En ese caso, Argentina podría financiarse en los mercados globales con un bono en torno al 8% anual y un plazo no menor a cinco años, una condición mucho más favorable que en los últimos años.
Punta del Este, señales políticas y el frente social
Mientras tanto, los gestos políticos también juegan su parte. Punta del Este volvió a convertirse en un punto de encuentro entre banqueros, empresarios e inversores de Estados Unidos y Europa. En uno de los encuentros organizados por Latin Securities, el analista político Alejandro Catterberg trazó un panorama optimista para el oficialismo, al estimar en 70% las chances de reelección de Milei, apoyadas en una cosecha récord y en la continuidad de la desinflación.
- Superávit fiscal y bajo nivel de endeudamiento en dólares respecto de períodos anteriores.
- Control estricto de los agregados monetarios para evitar episodios como la crisis de 2018.
- Mayor apetito internacional por activos emergentes ante posibles bajas de tasas en Estados Unidos.
“Las chances de reelección de Milei están en un 70%. La cosecha récord y la baja adicional de la inflación juegan a favor del Gobierno este año y dejan un buen escenario para las presidenciales”, sostuvo Alejandro Catterberg durante una presentación ante inversores.
De todos modos, en la Casa Rosada admiten que el éxito del programa no se medirá solo en los mercados. La consultora del Banco Central proyecta para este año un crecimiento del PBI en torno al 3,5%, impulsado principalmente por sectores como el agro, la energía y la minería, intensivos en capital pero con baja creación de empleo. La inflación, que cerraría 2025 cerca del 31%, podría bajar al 20% en 2026, uno de los principales logros de la gestión. El interrogante pasa por si esa mejora se traducirá en una recuperación real de salarios y consumo, condición indispensable para sostener el respaldo político mientras el riesgo país sigue bajando, pero a fuego lento.

