Derrumbe del Riesgo País y un nuevo piso para la era Milei

El mercado financiero argentino cerró una semana para el recuerdo. En una rueda condicionada por el feriado cambiario local, el Riesgo País perforó un nuevo mínimo de la gestión de Javier Milei al ubicarse en 402 puntos básicos, muy cerca de quebrar el umbral psicológico de las 400 unidades. Para hallar un registro similar hay que retroceder hasta marzo de 2018, durante el gobierno de Mauricio Macri.
La baja diaria fue de 0,5%, pero el dato más relevante es la tendencia acumulada: el indicador que elabora JP Morgan cedió 5,6% en lo que va de julio y exhibe un desplome cercano al 30% en lo que va de 2026. Esta dinámica refleja un marcado cambio de humor entre los inversores respecto de la deuda argentina y abre el interrogante sobre una eventual vuelta del país a los mercados internacionales.
Según operadores de la City porteña, detrás de este rally confluyen tres factores determinantes: una hoja de ruta financiera que trajo previsibilidad, el cumplimiento estricto de compromisos con los bonistas y una fuerte recomposición en el precio de los bonos soberanos y las acciones argentinas en Wall Street. El combo redujo la percepción de riesgo y alimentó un círculo virtuoso de compras.
Programa financiero y cumplimiento con los acreedores
El punto de partida del cambio de escenario fue la presentación del Programa Financiero 2026–2027 por parte del equipo económico. El esquema detalla cómo el Gobierno planea afrontar los abultados vencimientos de capital e intereses de los próximos años, combinando refinanciaciones, canjes y eventuales colocaciones de nueva deuda si las condiciones lo permiten.
Para los inversores, contar con una hoja de ruta clara redujo las dudas sobre un posible sobresalto en el pago de obligaciones. En las últimas cuatro semanas, esta mayor previsibilidad se tradujo en una compresión de más de 80 puntos básicos en el Riesgo País, un movimiento que, según analistas, hubiera sido impensado apenas un mes atrás en un contexto de volatilidad global y tasas altas en Estados Unidos.
El segundo elemento clave fue la señal hard que implicó el pago de vencimientos por unos USD 4.300 millones a los tenedores de títulos reestructurados en 2020. A pesar de las demoras propias del feriado por el Día de la Independencia, el desembolso se realizó en dos tramos coordinados y terminará de acreditarse el lunes 13 de julio, despejando dudas sobre la capacidad de pago del Banco Central y del Tesoro.
Bonos en alza, fiesta en Wall Street y efecto sobre la economía real
La caída del Riesgo País es la contracara de un fuerte avance en los precios de los bonos soberanos. Los títulos en dólares anotaron subas generalizadas, lideradas por el AL29D, que ganó en torno al 1,2%, y el GD30D, que avanzó cerca del 0,8%. A mayor precio de los bonos, menor rendimiento exigido por el mercado y, en consecuencia, menor percepción de riesgo sobre la deuda argentina.
En paralelo, las acciones de compañías nacionales que cotizan en Wall Street (ADRs) vivieron una jornada de euforia, especialmente en el sector bancario, considerado un termómetro directo de la economía local. Las subas fueron encabezadas por BBVA, con ganancias cercanas al 9%, seguida por Grupo Financiero Galicia, que trepó casi 9%, y Banco Supervielle, con un avance superior al 6%.
- Los bonos en dólares extendieron su rally y comprimieron rendimientos.
- Los ADRs bancarios marcaron alzas de entre 6% y 9% en la sesión.
- El Merval acompañó con una suba superior al 2% en la plaza local.
En la Bolsa porteña, el índice S&P Merval también se plegó al optimismo con una mejora cercana al 2,4%, traccionada en gran parte por las casas matrices de los bancos locales, que replicaron en pesos la mejora vista en Nueva York. Todo esto ocurrió en un contexto atípico: al ser día no laborable, no hubo operaciones de contado inmediato, cauciones ni mercado oficial de cambios, que se mantuvo en torno a $1460 para la compra y $1510 para la venta, mientras que el dólar blue permaneció casi sin cambios.
Si el Riesgo País logra perforar de forma sostenida la barrera de los 400 puntos, Argentina podría reabrir gradualmente el acceso al crédito internacional a tasas sensiblemente más bajas, señalan consultoras privadas.
Los especialistas advierten que, de consolidarse la mejora, el Gobierno contaría con una ventana de oportunidad para refinanciar pasivos, alargar plazos y obtener fondos frescos para apuntalar la actividad sin recurrir a la emisión monetaria. El desafío, coinciden, será sostener la disciplina fiscal, avanzar en reformas que consoliden el orden macroeconómico y evitar shocks políticos que puedan revertir el incipiente voto de confianza de los mercados.

