El riesgo país se encamina a perforar los 400 puntos básicos

NewsITe
En una jornada marcada por la inactividad del mercado local por el feriado del Día de la Independencia, el riesgo país argentino volvió a profundizar su tendencia bajista y se ubica en torno a los 405 puntos básicos, muy cerca de perforar la barrera simbólica de los 400. El movimiento se da luego de que el Gobierno concretara un pago clave a los bonistas en el marco de la reestructuración de deuda.
De acuerdo con los datos de mercado, el índice elaborado por JP Morgan, que refleja la percepción de riesgo de incumplimiento de un país, inició la rueda con una baja de alrededor de 0,7%, lo que implica un retroceso cercano al 5% en lo que va de julio. Este nivel se ubica entre los más bajos desde el inicio de la gestión de Javier Milei y consolida la mejora iniciada tras la presentación del programa financiero 2026-2027.
La caída del riesgo país se produce después del primer desembolso de un pago total de US$ 4.300 millones. El esquema acordado dispone dos tramos: una parte fue cancelada el martes, mientras que el resto se abonará el próximo lunes 13 de julio, debido a que hoy es feriado nacional y el viernes fue establecido como feriado puente. En total, el Tesoro ya liberó cerca de US$ 2.500 millones correspondientes a esta obligación.
Niveles más bajos desde 2018 y reacción de los bonos
Con el nuevo descenso, el riesgo país se mantiene en la zona de mínimos de los últimos años. El registro más bajo reciente se dio el martes anterior, cuando el indicador cerró también en 405 puntos tras la difusión del plan oficial para afrontar los compromisos de deuda entre 2026 y 2027. Se trata, además, del menor nivel desde 2018, cuando durante la presidencia de Mauricio Macri llegó a ubicarse en torno a los 403 puntos básicos.
La mejora en la percepción de los acreedores se explica, en buena medida, por el desempeño de los bonos soberanos en dólares. Aunque con variaciones dispares según cada especie, los títulos acumulan subas de hasta 1,7% en lo que va del mes, reflejando una mayor demanda de los inversores y una caída en las tasas de rendimiento exigidas al país.
Acciones argentinas en rojo en Wall Street
Mientras los bonos acompañan con tímidas alzas, las acciones argentinas que cotizan como ADRs en Wall Street operan con retrocesos generalizados. Entre las principales bajas se ubican Supervielle, con una caída cercana al 2,6%, YPF, que retrocede alrededor de 2,4%, Central Puerto con un descenso del 1,9% y Pampa Energía, que pierde en torno al 1,7%.
En el otro extremo, algunos papeles muestran comportamiento positivo, como Globant, que sube en el orden del 4,4%, y Ternium, que avanza cerca del 1,8%. Estas diferencias reflejan la selectividad de los inversores externos, que distinguen entre sectores y compañías aun en un contexto de elevada volatilidad global.
Feriado local y saldo semanal del Merval
En la Bolsa de Comercio de Buenos Aires no se registran operaciones por el feriado nacional, por lo que los precios de las acciones locales permanecen congelados respecto del cierre previo. Al finalizar la semana pasada, el índice S&P Merval había retrocedido 0,7% para ubicarse en 3.204.227,6 puntos, mientras que medido en dólares la baja fue de 1,7%.
En esa última rueda hábil se destacaron las caídas de BBVA, que perdió cerca del 3,5%, Metrogas, con un retroceso del 3%, y Supervielle, que cedió aproximadamente 2,5%. En contraste, registraron avances Sociedad Comercial del Plata (2,8%), YPF (1,8%) y Bolsas y Mercados Argentinos (1,1%). El panorama deja en claro que, aun con un riesgo país en descenso, el mercado accionario sigue reaccionando de manera dispar a las señales políticas y económicas.
La combinación de un calendario de pagos más claro y cierta mejora en los bonos permite al Gobierno mostrar un riesgo país en mínimos de gestión, aunque la sostenibilidad de esta tendencia dependerá de la consolidación fiscal y del crecimiento económico.
Con los próximos pagos en el horizonte y la mirada puesta en el programa financiero de mediano plazo, los analistas coinciden en que el desafío será transformar esta baja del riesgo país en una reducción efectiva del costo de financiamiento y en un flujo de inversiones más estable hacia la economía real.

