Los servicios turísticos vuelven a presionar sobre los precios

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La dinámica inflacionaria de enero dejó nuevamente en evidencia el peso de los servicios en el índice de precios. De acuerdo con el economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, Iván Cachanosky, el rubro restaurantes y hoteles se ubicó entre los que más aportaron a la suba del mes, con un incremento del 4,1%, impulsado en buena medida por factores estacionales vinculados a la temporada turística de verano.
Cachanosky señaló además que los alimentos y bebidas volvieron a ser protagonistas en la medición de enero, con especial incidencia de las verduras. Esta canasta, clave en el gasto de los hogares, mantiene una fuerte sensibilidad frente a cuestiones climáticas, logísticas y de costos internos, lo que impacta con rapidez en los bolsillos.
Más allá de esas subas, el economista destacó una señal que considera positiva: la inflación núcleo —que excluye precios regulados y estacionales— bajó por primera vez desde septiembre y se ubicó por debajo del nivel general. Para los analistas, este indicador permite leer con mayor claridad la tendencia de fondo del proceso inflacionario, ya que deja de lado los movimientos más volátiles.
Diferencias entre el IPC nacional y el IPC-CABA
Al analizar el comportamiento de los precios en la Ciudad de Buenos Aires, Cachanosky explicó que el IPC-CABA mostró un registro más elevado que el indicador nacional. La clave, sostuvo, está en el impacto de los ajustes de tarifas, que golpean con mayor fuerza en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Por este motivo, se entiende que el índice nacional haya quedado por debajo del porteño.
La recomposición de tarifas de servicios públicos —luz, gas, transporte— forma parte del proceso de corrección de precios relativos que se viene llevando adelante, y que todavía no se encuentra concluido. Estos movimientos suelen generar picos en la inflación regulada, al tiempo que modifican la estructura de gastos de los hogares urbanos.
Perspectivas: desinflación más lenta de lo esperado
En cuanto al escenario hacia adelante, Cachanosky remarcó que existe una señal de alerta vinculada a la debilidad en la demanda de pesos. Según su análisis, si bien no se observa por el momento una emisión monetaria significativa que presione adicionalmente sobre los precios, la preferencia del público por el dólar u otras formas de resguardo mantiene elevada la inercia inflacionaria.
“Eventualmente la inflación va a ir consolidándose a la baja, porque no se ve emisión monetaria, pero el proceso de desinflación podría ser más lento de lo esperado”, advirtió el economista. Para los especialistas, la velocidad a la que pueda bajar la inflación dependerá de una combinación de factores: la estabilidad cambiaria, la evolución de tarifas y combustibles, la negociación salarial y la recuperación —o no— de la confianza en la moneda local.
- Restaurantes y hoteles subieron 4,1% en enero, con fuerte componente estacional.
- Alimentos y bebidas, traccionados por las verduras, siguieron presionando sobre el índice.
- La inflación núcleo se ubicó por debajo del nivel general por primera vez desde septiembre.
- El IPC-CABA fue más alto por el impacto de las tarifas en el AMBA.
“Eventualmente la inflación va a ir consolidándose a la baja, porque no se ve emisión monetaria, pero el proceso de desinflación podría ser más lento de lo esperado”, sostuvo Iván Cachanosky, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso.
En este contexto, el desempeño de rubros como restaurantes y hoteles continuará bajo la lupa, en un verano marcado por el ajuste del consumo y la búsqueda de equilibrio entre la necesidad de recomponer ingresos y la urgencia de contener los precios.

