La reserva estratégica de crudo de Estados Unidos toca un piso histórico

NewsITe
La Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos cayó a 298,7 millones de barriles en la semana finalizada el 7 de agosto, el nivel más bajo desde enero de 1983, de acuerdo con datos oficiales difundidos por la Administración de Información Energética (EIA, por sus siglas en inglés). La disminución confirma una tendencia de fuerte utilización de este colchón energético en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas y volatilidad de precios.
Según el último informe semanal sobre el mercado del petróleo, las existencias de la reserva estratégica vienen reduciéndose durante 20 semanas consecutivas desde fines de marzo, con una liberación acumulada de 116,7 millones de barriles en ese período. Este proceso forma parte de un programa autorizado por la Casa Blanca para garantizar oferta adicional de crudo en el mercado y atenuar el impacto de shocks externos sobre los precios de la energía.
Las proyecciones oficiales señalan que el volumen almacenado podría descender aún más, hasta unos 243,4 millones de barriles, si el Departamento de Energía ejecuta en su totalidad el plan vigente de liberación de reservas. Se trata de un nivel inusualmente bajo si se lo compara con la capacidad total de la reserva, que asciende a 727 millones de barriles distribuidos en cavernas subterráneas a lo largo de la costa del Golfo de México.
Un instrumento creado tras la crisis del petróleo de los años ’70
La Reserva Estratégica de Petróleo fue establecida en diciembre de 1975, como respuesta de Washington al embargo petrolero árabe y a la fuerte disparada de los precios registrados en la década del ’70. Desde entonces, se convirtió en una herramienta clave de la política energética estadounidense, pensada para amortiguar interrupciones repentinas de suministro y dar margen de maniobra al gobierno frente a crisis internacionales.
De acuerdo con los registros históricos, Estados Unidos mantuvo más de 726 millones de barriles almacenados entre diciembre de 2009 y julio de 2011, prácticamente al tope de la capacidad disponible. Ese volumen contrasta con el nivel actual, que implica haber utilizado más de la mitad de la capacidad de reserva en poco más de una década.
Impacto de la guerra en Ucrania y del contexto geopolítico
En los últimos años, la invasión rusa a Ucrania y las posteriores sanciones a Moscú redujeron la oferta global de crudo y empujaron al alza los precios internacionales. Como respuesta, Washington decidió recurrir en forma masiva a la Reserva Estratégica para compensar parte de esa merma y tratar de contener el impacto sobre el consumidor interno, especialmente en los combustibles.
- La EIA reporta descensos semanales consecutivos de las reservas desde fines de marzo.
- El plan del Departamento de Energía prevé liberar hasta 172 millones de barriles en un lapso cercano a 120 días.
- La capacidad total de almacenamiento de la Reserva Estratégica es de 727 millones de barriles.
- El nivel actual es el más bajo en más de cuatro décadas, desde enero de 1983.
El entonces presidente estadounidense, Donald Trump, autorizó la liberación de hasta 172 millones de barriles en un plazo aproximado de 120 días, medida anunciada por el secretario de Energía, Chris Wright. Este tipo de decisiones, que combinan objetivos de política interna con consideraciones geopolíticas, suelen ser observadas de cerca por los mercados energéticos globales, dado su impacto potencial en la cotización del barril.
La Reserva Estratégica de Petróleo es considerada un seguro energético de Estados Unidos frente a crisis de oferta y shocks geopolíticos, pero su uso intensivo abre interrogantes sobre la capacidad de respuesta ante futuras emergencias.
Aunque la baja actual responde a decisiones deliberadas de política energética, analistas advierten que, una vez superada la coyuntura más crítica, será necesario delinear una estrategia de recomposición gradual de las reservas. El desafío para Washington será equilibrar la necesidad de un “colchón” de seguridad adecuado con las presiones fiscales y las transformaciones del mercado energético mundial, cada vez más atravesado por la transición hacia fuentes renovables.

