Desde el 1º de julio comenzó a regir el segundo tramo del aumento tarifario otorgado por el Concejo Deliberante. Como algunas de las agencias decidieron seguir operando con los precios anteriores, se produjo una distorsión tarifaria que pone en desventaja a quienes se acogieron a los nuevos valores. Piden regular el escenario.

De la redacción de EL NORTE
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En el mes de marzo, el Concejo Deliberante otorgó un aumento tarifario del 100 por ciento para el servicio de taxis y remises en San Nicolás. El incremento, acorde con la pauta inflacionaria, se diseñó en cuatro escalonamientos. El segundo de esos tramos rige desde el primer día de julio, aunque buena parte de las agencias decidieron seguir trabajando con los valores anteriores. Esto, obviamente, genera una desventaja competitiva para quienes actualizaron las tarifas de acuerdo a los valores fijados por ordenanza. Y pone en pie de guerra a los trabajadores del volante. “Es completamente desleal lo que hace la mayoría de las agencias, porque por un mismo servicio cobran mucho menos de lo que fijó el Concejo”, se queja Omar.
“El problema es que el aumento viene a tratar de emparejar el costo de vida que se encarece todos los meses. Pero unos cobran menos de lo que corresponde para tener más pasajeros lo que ocurre es que nos perjudican a quienes luchamos para conseguir que se actualicen las tarifas porque ya no se puede vivir con valores viejos. Yo voy al supermercado y las cosas me aumentan todo el tiempo. Cómo voy a hacer para subsistir si no actualizo el valor de mi trabajo”, sostiene Héctor.
El aumento que rige desde este mes es del 25 por ciento. Y llevó el acceso al servicio de $325 a $390. En tanto, por cada 100 metros de recorrido la tarifa pasó de $15 a $18. Y por cada minuto de espera ahora se cobra $13, 2 pesos más que antes del 1º de julio.
“Tengo que alimentar a mi familia, vestirnos, pagar impuestos, la luz y el gas. Y mantener el coche, que cada vez cuesta más caro. ¿Cómo puedo cumplir con todas esas necesidades si no actualizo el valor de mi trabajo?”, se preguntó, retóricamente, otro remisero.
El escenario, fundamentalmente en el servicio de remises, genera distorsión tarifaria por la anarquía en el cumplimiento de lo fijado por ordenanza. Pero, además, deteriora aún más el servicio, puesto que los que cobran tarifas más bajas no tienen margen para poner en la calle un vehículo en condiciones. Entre otras cosas, ello explica que buena parte del parque automotor que funciona de remis se encuentre en pésimas condiciones.

