El histórico trencito de la alegría no sólo transitó las calles de nuestra ciudad, sino que también recorrió las de distintas provincias, por más de 50 años. Llevó su aura a Santa Fe, San Luis, Buenos Aires y –principalmente– Córdoba. Tuvo su estreno en 1961 y paró el motor en el año 2015.

Benjamín Carreño
[email protected]
El trencito de la alegría de San Nicolás salió por primera vez a la calle en el año 1961. Ángel Alberto Misiano, a sus 14 años y acompañado de su padre, manejaba por entonces el famoso vehículo en los corsos que se desarrollaban en ese tiempo.
Misiano estuvo al volante del tren más de medio siglo. La mitad de ese período se la pasó recorriendo esta ciudad, contagiando con su alegría a gran parte de los nicoleños. En diálogo con EL NORTE, el conductor comentó: “Estuve 56 años sentado arriba del tren. Lo tuve hasta los 70 años. Les dábamos alegría a los chicos pero también a los grandes, con música”.
El vehículo de paseo estaba habilitado para todo tipo de eventos. Viajes escolares, cumpleaños, despedidas de soltero y circuitos turísticos para visitantes son algunos ejemplos de los que se encontraban disponibles. También estaba abierto al público en general.
“Recorríamos los barrios dando una vueltita de aproximadamente media hora”, comentó Misiano, y añadió: “Una vez por semana o cada diez días cambiábamos de barrio. Todas las tardes salíamos y parábamos donde subía un niño, dábamos la vuelta y lo bajábamos en el mismo lugar que subió”.
Además, Ángel expresó que buscaban a adultos mayores y paseaban por San Nicolás: “Cada 15 días daba una vueltita con los abuelos del Hogar del Carmen, una hora y media de paseo por la ciudad, gratis, todo por cuenta mía”. En esa misma línea, agregó emocionado: “Qué alegría daba que cuando bajaban te decían ‘¿cuándo nos viene a buscar de nuevo?’. La gente se olvidaba de que estaban ahí, así que cada 15 días la madre superiora me llamaba, me decía ‘Misiano, ¿puede esta semana?’ y si yo podía, pasaba a buscarlos”.
En ese sentido, el conductor destacó que es muy reconocido por las personas: “Yo ando por la calle y los chicos me reconocen y la gente grande también, es una alegría grande para mí”.
Historia
La familia de Misiano es oriunda del pueblo General Rojo. Su padre fue colectivero por más de 25 años y un día su mecánico le ofreció un trencito que tenía en el campo. Aceptaron traerlo a su taller y con el tiempo lo fueron “acomodando, pintando, colocando luces y poniéndolo en condiciones”. Como el mecánico no se dedicaba a manejar el vehículo, el padre de Ángel decidió comprarlo y dejó su trabajo como colectivero para utilizar su tiempo en la nueva adquisición.
“Con mi padre vinimos a San Nicolás, vinimos por la Emilia primero que está cerquita”, comentó Misiano y sumó: “Cuando debutamos acá fue para el año 1961. Esas noches se hacían los corsos en calle Falcón, de Rivadavia a Savio, así que trabajamos ahí toda la noche, ahí fue el debut”.
Asimismo, anduvieron en Villa Constitución y en esa localidad conocieron a un hombre de Marcos Juárez, de la provincia de Córdoba. “Vio el tren y le gustó, nos invitó a ir a Marcos Juárez. Él era el presidente de una exposición, de la quinta Exposición Industrial y Comercial de la ciudad cordobesa por aquellos años”, resaltó Ángel.
Al tener éxito en la localidad anterior, decidieron recorrer varios pueblos en Córdoba, como Leones, Cruz Alta y Mar Chiquita. Respecto a este último, el chofer subrayó: “Ahí trabajamos una barbaridad porque hacemos el recorrido en el pueblo y llevábamos a la gente a la playa; fuimos un montón de años seguidos”. Siguieron por Río Tercero y después en Río Cuarto se radicaron allí por 20 años. Descubrieron que había otro vehículo como el suyo y lo compraron. También manifestó que en una oportunidad anduvieron por la provincia de San Luis.

En 1991 regresan a San Nicolás por cuestiones de lejanía con familiares, y un tiempo después fallece el padre de Ángel. Vendió el trencito adquirido en Córdoba y se quedó haciendo sus recorridos con uno solo.
Final del recorrido
El coche que utilizaba Misiano primeramente era un camión de modelo antiguo, que fue refaccionado para luego convertirse en el histórico trencito de la alegría. Además, contó que siempre lo tuvo al día respecto a la documentación pertinente para transitar: “Nunca he tenido problemas con el tema del seguro ni nada del modelo. Siempre tuve la VTV al día, con habilitación, con la Municipalidad todo bien, Ingresos Brutos, monotributo, Seguridad e Higiene, todo al día”.
La razón por la que dejó de funcionar fue porque no había ningún seguro que le brindara el servicio al rodado. “Cuando voy a buscar la póliza de seguro, el de la agencia me dice: ‘No te la puedo dar porque no me lo quieren asegurar más. El modelo es viejo y no tengo ninguna compañía que lo cubra’”.
En ese contexto, fue el 15 de noviembre del año 2015 en el que definitivamente el trencito cerró sus puertas y dejó de funcionar. “Lo tuve siete años parado. Lo puse en venta, vino un montón de gente a verlo, a todos les gustó, pero cuando ellos averiguaban por el tema del seguro, no había manera de hacerlo. Así que terminé vendiéndolo allá en la chatarrería que está en calle Falcón. Lamentablemente fue así”, concluyó Ángel Misiano.

