El gobierno del Reino Unido contestó al planteo que Milei realizó ante la Asamblea General de la ONU y reiteró su posición sobre las islas. Londres también defendió la explotación petrolera y cuestionó las medidas argentinas contra las empresas vinculadas al proyecto Sea Lion.

El Reino Unido respondió este miércoles al reclamo por las islas Malvinas que Javier Milei realizó ante la Asamblea General de la ONU. Y reiteró su rechazo a retomar las negociaciones por la soberanía. La posición británica volvió a apoyarse en el principio de autodeterminación de los habitantes de las islas. Argentina, por su parte, sostiene que ese criterio no corresponde a una disputa territorial entre dos Estados.
El pronunciamiento llegó después de que Milei calificara a Malvinas como “una causa nacional”. En su alocución, el presidente argentino pidió al Reino Unido reanudar negociaciones para alcanzar una solución pacífica a la disputa. El Presidente también cuestionó el avance de la explotación de hidrocarburos en las aguas circundantes. En este sentido, anticipó que la Argentina continuará tomando medidas frente a las empresas que operen sin autorización nacional.
La tensión por las islas también había formado parte de la intervención del primer ministro británico, Andy Burnham, ante la ONU. Allí sostuvo que su gobierno defenderá el derecho de sus territorios de ultramar a continuar bajo soberanía británica y mencionó específicamente a las Malvinas.
Reino Unido volvió a rechazar una negociación por la soberanía
En su respuesta, Londres reiteró que no tiene dudas sobre su posición respecto de las Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. El gobierno británico volvió a sostener además que los habitantes de las islas tienen derecho a determinar su futuro político y económico, argumento que mantiene como uno de los pilares de su posición en la disputa.
Como respaldo, Reino Unido volvió a remitirse al referéndum realizado en las islas en 2013. Según los datos británicos, el 99,8% de quienes participaron eligió mantener el estatus de territorio británico de ultramar, con una participación del 92%, y Londres utiliza ese resultado para sostener que no puede haber negociaciones sobre soberanía sin el consentimiento de los habitantes de las islas.
La Argentina mantiene una interpretación diferente. Milei sostuvo ante la Asamblea General que el principio de libre determinación no resulta aplicable al caso Malvinas y reclamó nuevamente negociaciones bilaterales para resolver la controversia.
La Resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció en 1965 la existencia de una disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido e invitó a ambos gobiernos a continuar las negociaciones para encontrar una solución pacífica. Las partes mantienen posiciones diferentes respecto del papel que corresponde a los habitantes de las islas dentro de ese proceso.
El petróleo volvió a quedar en el centro de la disputa
El segundo eje del cruce fue la explotación de hidrocarburos alrededor de las islas, especialmente a partir del avance del proyecto Sea Lion. El Reino Unido sostiene que las autoridades isleñas pueden autorizar y regular esas actividades y rechaza la aplicación de las medidas argentinas contra las compañías involucradas.
La Argentina, en cambio, considera que la explotación se desarrolla sobre recursos pertenecientes a un área cuya soberanía se encuentra en disputa. Durante septiembre, el Gobierno nacional avanzó con procedimientos sancionatorios contra personas y empresas vinculadas con actividades hidrocarburíferas en la zona y envió al Congreso un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional para ampliar las herramientas disponibles frente a esas operaciones.
Milei llevó esa posición ante la ONU y aseguró que el Gobierno continuará actuando frente a las empresas que exploten recursos naturales sin autorización argentina. Al mismo tiempo, volvió a convocar al Reino Unido a negociar una solución pacífica para la disputa de soberanía.

