Revelan que Navalny fue asesinado con una toxina exótica

NewsITe
Alexéi Navalny, principal referente de la oposición al presidente ruso Vladímir Putin, no murió por causas naturales sino que fue asesinado con una “toxina rara” atribuida al Kremlin, según un informe difundido por el Reino Unido y respaldado por varios países europeos. El dirigente, que falleció el 16 de febrero de 2024 a los 47 años en una prisión ubicada en el Círculo Polar Ártico, se había convertido en el símbolo internacional de la resistencia al poder de Moscú.
En un comunicado conjunto, los gobiernos de Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia y los Países Bajos afirmaron que cuentan con evidencia de que el Estado ruso utilizó una sustancia letal para silenciarlo. “Sabemos que el Estado ruso usó esta toxina letal para atacarlo por miedo a su exposición”, sostuvieron, en una nueva escalada de acusaciones contra el gobierno de Putin a dos años de la muerte del opositor.
La investigación internacional identificó como posible agente tóxico a la “epibatidina”, un compuesto extremadamente potente presente en ciertas ranas dardo de Ecuador. Se trata de una sustancia de difícil acceso y manipulación, lo que, según los países firmantes, refuerza la hipótesis de que solo un Estado con amplios recursos de inteligencia y capacidades químicas avanzadas podría haberla empleado en una operación encubierta.
Las capitales europeas señalaron que Rusia es el único actor que, a su entender, “contaba con los medios, el motivo y el desprecio por el derecho internacional” para ejecutar este tipo de ataque. En ese marco, anunciaron que llevarán el caso formalmente ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), con el objetivo de que se investigue si Moscú violó las convenciones internacionales que prohíben el uso de este tipo de sustancias.
Respuesta de Moscú y repercusión internacional
El Kremlin, por su parte, ha sostenido desde el primer momento que Navalny murió por causas naturales mientras cumplía una condena de 19 años de prisión por cargos considerados políticos por sus aliados y por buena parte de la comunidad internacional. Las autoridades rusas rechazan cualquier responsabilidad y acusan a Occidente de utilizar el caso para presionar y desacreditar al gobierno de Putin.
Navalny ya había sufrido en 2020 un intento de envenenamiento con un agente nervioso de tipo Novichok, según determinaron entonces laboratorios europeos, un episodio que también derivó en sanciones y en fuertes críticas contra Rusia. Su posterior encarcelamiento y la falta de transparencia en torno a su estado de salud alimentaron durante años las sospechas de organizaciones de derechos humanos y líderes extranjeros.
- Aliados europeos de Navalny exigen una investigación independiente y acceso completo a las pruebas reunidas por los países denunciantes.
- Organismos internacionales de derechos humanos reclaman que se garanticen mecanismos de rendición de cuentas ante posibles crímenes de Estado.
“Solo Rusia tenía los medios y el motivo para emplear esta toxina exótica contra Navalny”, subrayaron Reino Unido, Francia, Alemania, Suecia y Países Bajos en su pronunciamiento conjunto.
Mientras el gobierno ruso insiste en su versión oficial, la nueva denuncia refuerza la percepción de Navalny como víctima de una persecución política sistemática. El avance de la causa ante la OPAQ y la reacción de la comunidad internacional serán claves para determinar si se profundizan las sanciones y el aislamiento diplomático de Moscú en el escenario global.

