Un registro clave del gato andino en el sur mendocino

NewsITe
Una cámara trampa instalada en la reserva natural Caverna de las Brujas, en el departamento mendocino de Malargüe, logró registrar recientemente al esquivo gato andino (Leopardus jacobita), conocido popularmente como el “fantasma de los Andes”. El hallazgo fue confirmado por el Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza, que destacó la importancia de este nuevo registro para la conservación de la especie.
El felino fue detectado en el marco de los monitoreos periódicos que se realizan en el Área Natural Protegida, en un trabajo conjunto entre investigadores, WCS Argentina, la Alianza Gato Andino y productores de la zona. Este tipo de dispositivos, que permanecen ocultos y se activan con el movimiento, se ha convertido en una herramienta fundamental para estudiar animales de hábitos solitarios y esquivos.
Las autoridades provinciales señalaron que cada registro del gato andino permite sumar datos clave sobre su distribución, los ambientes que aún puede ocupar y las amenazas que enfrenta. En mayo pasado la especie también había sido avistada en Malargüe, en cercanías del Área Natural Protegida La Payunia. La sucesión de hallazgos consolida a esta región del sur mendocino como un territorio estratégico para la preservación del felino.
Un felino emblemático y en serio riesgo
El gato andino es un felino de tamaño pequeño, de hábitos solitarios, que rara vez es visto en su ambiente natural. Su pelaje está adaptado a zonas montañosas y frías, y uno de sus rasgos más distintivos es la larga cola gruesa y felpuda, con entre seis y nueve anillos anchos de color café oscuro a negro. Esa característica, junto con su cabeza robusta y orejas pequeñas, lo diferencia de otros pequeños felinos sudamericanos.
Otra forma de distinguirlo es la coloración de la nariz: en el gato andino es negra, mientras que en su pariente cercano, el gato del pajonal, con el que comparte parte de su hábitat y suele ser confundido, la nariz es rosada. Debido a que habita en zonas remotas de alta montaña, muchas veces por encima de los 3.000 metros de altura, su estudio se vuelve particularmente complejo.
Su distribución se extiende por áreas cordilleranas de Argentina, Chile, Bolivia y Perú, aunque especialistas estiman que sobreviven menos de 2.200 ejemplares en toda su área de dispersión. Esa baja población lo ubica entre los felinos más amenazados de Sudamérica y convierte a cada registro en una pieza valiosa para comprender su estado de conservación.
El rol de Mendoza en la conservación del “fantasma de los Andes”
En Mendoza, la población de gato andino reviste un interés especial por su singularidad genética, según precisaron desde la cartera ambiental provincial. Los monitoreos en áreas protegidas como Caverna de las Brujas y La Payunia permiten identificar corredores biológicos, zonas de refugio y posibles conflictos con actividades humanas.
- Registros recientes en dos áreas naturales protegidas de Malargüe.
- Colaboración entre investigadores, ONG y productores locales.
- Interés particular por la diversidad genética de la población mendocina.
- Uso de cámaras trampa como herramienta central de monitoreo.
“La fauna silvestre forma parte del patrimonio natural de Mendoza y su captura, tenencia y comercialización están prohibidas”, recuerdan desde el Ministerio de Energía y Ambiente provincial.
Las autoridades insisten en que la participación de las comunidades locales es clave para resguardar a esta especie. Evitar la caza de fauna silvestre, controlar la presencia de perros en áreas rurales y respetar las normas de las reservas son acciones concretas que contribuyen a que el “fantasma de los Andes” siga habitando las montañas mendocinas. Cada nueva imagen obtenida alimenta la esperanza de asegurar la supervivencia a largo plazo de este felino tan enigmático como amenazado.

