El último informe nacional reporta un aumento de casos de hantavirus y una letalidad superior a la de temporadas anteriores, con mayor impacto en la región centro del país. Aunque en la ciudad no se registraron contagios, la cercanía de San Nicolás con zonas afectadas mantiene reforzado el control sanitario y las medidas de prevención.

De la redacción de EL NORTE
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El último Boletín Epidemiológico Nacional señala que el hantavirosis sigue siendo objeto de monitoreo en el país. Durante la actual temporada se registra un aumento de casos y una letalidad más alta que en años anteriores, con un impacto particular en la región centro, donde se incluyen la provincia de Buenos Aires y distritos cercanos a San Nicolás. Aunque en la ciudad no se notificaron contagios, la proximidad con zonas afectadas mantiene la atención sanitaria.
Entre las semanas epidemiológicas 25 y 44 de 2025 se confirmaron 23 casos de hantavirus en Argentina. Nueve personas fallecieron, lo que representa una letalidad del 39 por ciento, por encima de los valores históricos. Las autoridades sanitarias analizan esta situación, que podría estar vinculada a la detección predominante de cuadros graves.
La región centro concentra casi el 70 por ciento de los casos confirmados y se encuentra en situación de brote. En este grupo se notificaron 16 contagios y siete muertes. La provincia de Buenos Aires registró cinco casos, de los cuales cuatro fueron fatales. En Santa Fe se confirmaron cinco casos sin fallecimientos, mientras que Entre Ríos notificó seis casos y tres muertes, con la tasa de incidencia más alta del país. Esta distribución ubica al norte bonaerense y a las provincias vecinas dentro del área de mayor riesgo.
La región centro concentra casi el 70 por ciento de los casos confirmados y se encuentra en situación de brote. En este grupo se notificaron 16 contagios y siete muertes. La provincia de Buenos Aires registró cinco casos, de los cuales cuatro fueron fatales.
La enfermedad
La hantavirosis es una enfermedad viral transmitida principalmente por roedores silvestres. El contagio ocurre por la inhalación de partículas presentes en el polvo contaminado con orina, heces o saliva de estos animales, sobre todo en ambientes rurales, galpones, depósitos o zonas de malezas. En Argentina se ha documentado la transmisión entre personas en situaciones puntuales, aunque en la temporada actual no se detectaron casos de este tipo.
La forma clínica más frecuente es el síndrome cardiopulmonar por hantavirus. La enfermedad suele comenzar con fiebre alta, dolores musculares, cefalea y síntomas gastrointestinales como vómitos o dolor abdominal. Con el correr de los días puede aparecer dificultad respiratoria y compromiso circulatorio, lo que requiere internación inmediata. El diagnóstico precoz resulta clave para mejorar la evolución.
La mayoría de los casos se concentran en adultos jóvenes. La mediana de edad fue de 40 años y cerca del 80 por ciento de los contagios se dio entre los 20 y los 49 años. Entre los antecedentes más frecuentes se repiten el contacto con roedores o sus excretas, la residencia en zonas rurales y las actividades en áreas silvestres.
Estacional
La circulación del virus presenta una marcada estacionalidad, con mayor número de casos entre septiembre y abril. Por eso se insiste en las medidas de prevención, como ventilar ambientes cerrados antes de ingresar, realizar limpieza húmeda para evitar levantar polvo y reducir los lugares donde puedan anidar roedores.
Aunque San Nicolás no registra casos confirmados, el escenario regional refuerza la importancia de la prevención y de la consulta temprana ante fiebre sin causa aparente, especialmente en personas con antecedentes de exposición en zonas rurales o naturales.
La región centro concentra casi el 70 por ciento de los casos confirmados y se encuentra en situación de brote. En este grupo se notificaron 16 contagios y siete muertes. La provincia de Buenos Aires registró cinco casos, de los cuales cuatro fueron fatales.
Aunque San Nicolás no registra casos confirmados, el escenario regional refuerza la importancia de la prevención y de la consulta temprana, especialmente por parte de personas con antecedentes de exposición en zonas rurales o naturales.

