Médico argentino recibe en Florencia un premio por innovadora cirugía ocular

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El oftalmólogo argentino Roberto Albertazzi fue distinguido en Florencia con el premio Giglio d’Oro a la innovación médica, gracias a una técnica quirúrgica desarrollada íntegramente en Buenos Aires que promete cambiar el abordaje del queratocono, una enfermedad de la córnea que afecta principalmente a adolescentes y adultos jóvenes.
Albertazzi, cofundador de la International Keratoconus Society y expresidente de la World Keratoconus Society, recibió el galardón durante el Tercer Congreso Mundial de Queratocono. Su trabajo se gestó en el Centro de Ojos Quilmes, en la provincia de Buenos Aires, con el asesoramiento científico del especialista mendocino Roger Zaldívar, referente mundial en cirugía refractiva.
El reconocimiento internacional no sólo pondera la trayectoria del médico, sino también la capacidad de la medicina argentina para generar desarrollos de alto impacto desde el consultorio y trasladarlos a la escena global, compitiendo con centros de investigación de primer nivel.
Qué es el queratocono y cómo afecta la visión
El queratocono es una patología en la que la córnea, la capa transparente que cubre la parte frontal del ojo, se va afinando y pierde su curvatura natural hasta adoptar una forma cónica. Esa alteración produce visión borrosa y distorsionada, halos alrededor de las luces y dificultades para conducir o ver de noche.
La enfermedad suele manifestarse en la adolescencia o en los primeros años de la adultez y progresa durante una o dos décadas antes de estabilizarse. No se trata de un problema de la vejez, sino de una afección que irrumpe en pleno período de estudios, inserción laboral o primeras experiencias al volante.
Si bien la causa exacta no está completamente esclarecida, se sabe que intervienen factores genéticos y ambientales. Entre los desencadenantes más frecuentes figura el hábito de frotarse los ojos de manera repetida, algo que puede evitarse. También existe un componente hereditario: quienes tienen antecedentes familiares deberían controlarse desde la adolescencia temprana.
El desafío del diagnóstico temprano
Durante años, el diagnóstico llegaba tarde. El protocolo extendido era indicar lentes de contacto cuando se detectaba el problema, permitiendo que el queratocono avanzara a estadios severos. En una fase inicial, los anteojos pueden mejorar la imagen, pero no corrigen la deformación corneal. En etapas avanzadas, ni lentes ni anteojos logran una visión nítida y muchas veces la única alternativa termina siendo el trasplante de córnea.
Por eso, hoy los especialistas insisten en la importancia de los controles periódicos, sobre todo en jóvenes con antecedentes familiares, alergias oculares o tendencia a frotarse los ojos. La detección precoz abre la puerta a tratamientos menos invasivos y con mejores resultados visuales.
La técnica By-Limbic: un nuevo paradigma en anillos intracorneales
Los anillos intracorneales son pequeños dispositivos que se insertan en la córnea para modificar su geometría y frenar la progresión del queratocono. Aunque esta opción existe desde hace unas cuatro décadas, Albertazzi desarrolló una variante que cambia el modo de implante y mejora el perfil de seguridad.
La técnica, denominada By-Limbic, utiliza el femtoláser para colocar los anillos a través del limbo, la zona de transición entre la córnea y la parte blanca del ojo. A diferencia del método clásico, la incisión no se realiza en la parte superior del túnel corneal, sino en el borde, lo que permite mantener el túnel cerrado y facilita los eventuales cambios de segmentos, arcos, perfiles o volúmenes.
- Mayor estabilidad de los implantes y menor riesgo de protrusión hacia la superficie corneal.
- Posibilidad de colocar segmentos de hasta 360 grados según la necesidad de cada paciente.
- Cierre rápido de la incisión, que suele ser imperceptible a los 15 o 20 días y sin cicatriz visible.
“Es un cambio de paradigma que abre una puerta a nuevos diseños, alternativas menos invasivas y más previsibles”, resumió Albertazzi al presentar la técnica ante sus colegas.
La investigación ya fue publicada en revistas científicas y cuenta con sustento en planificación mediante gráficos vectoriales, lo que aporta riguroso respaldo clínico. El objetivo del equipo es que, con el desarrollo de nuevos diseños ya patentados, el By-Limbic se consolide como el método de elección por sus altos índices de predictibilidad y repetitividad.
Un abordaje integral del queratocono
Según explica el especialista, el tratamiento del queratocono no se reduce a una sola intervención, sino que involucra tres dimensiones: la superficie ocular, la estructura de la córnea y la rehabilitación visual. La técnica By-Limbic se inserta en la segunda etapa, clave para estabilizar el tejido y evitar que la enfermedad progrese.
“Hay que desinflamar el ojo, mejorar la superficie, estabilizar la córnea —ya sea con un injerto, un anillo u otra opción— y recién después trabajar en la visión”, detalla Albertazzi. Aunque la enfermedad se describió por primera vez en el siglo XVII, el experto remarca que recién en los últimos años se están desarrollando estrategias más efectivas para manejarla.
El premio obtenido en Florencia no sólo ratifica el papel de Argentina en la vanguardia de la oftalmología, sino que también ofrece una nueva esperanza para pacientes de todo el mundo que buscan preservar su visión con procedimientos menos agresivos y más seguros.

