El Jury absolvió al magistrado por considerar desproporcionada su remoción

NewsITe
El Jurado de Enjuiciamiento del Consejo de la Magistratura resolvió por unanimidad rechazar la destitución del juez del Tribunal Oral Federal de La Pampa, Pablo Díaz Lacava, quien estaba acusado de maltrato laboral y procesado en una causa penal por lesiones y amenazas. De este modo, el magistrado quedó habilitado para regresar a su cargo.
La decisión se tomó luego de varias jornadas de audiencia en las que declararon testigos, el propio juez, su defensa y los representantes acusadores del Consejo. El jury concluyó que, si bien existieron conflictos serios dentro del ámbito de trabajo, se trató de un problema que debió haberse canalizado por las vías administrativas del tribunal y no mediante un pedido de destitución.
En su resolución, el Jurado de Enjuiciamiento subrayó que el juicio político a magistrados no fue concebido para transformar «desajustes de gestión y convivencia» en causales de remoción. Según el cuerpo, los hechos analizados no alcanzan el umbral exigido por la Constitución y la ley para separar a un juez de su función, por lo que consideró que la expulsión hubiera sido un «desenlace desproporcionado».
Críticas al manejo interno del conflicto
Más allá de la absolución, el jury dirigió fuertes cuestionamientos al propio Tribunal Oral Federal de La Pampa. Sostuvo que el órgano fracasó en brindar soluciones institucionales a la disputa interna entre algunos empleados y uno de sus integrantes, lo que terminó derivando en una denuncia penal y en el proceso de enjuiciamiento político.
Las denuncias contra Díaz Lacava se remontan a abril de 2023, cuando secretarios del tribunal lo acusaron de maltrato laboral, abuso de autoridad, coacción y violencia de género. El dictamen acusatorio del Consejo de la Magistratura describió presuntos «graves desórdenes de conducta personal, falta de probidad y decoro», entre ellos un episodio en el que el juez habría arrojado una piedra contra un empleado.
Situación penal y defensa del magistrado
En el fuero penal, el juez está procesado por lesiones leves y graves, además de amenazas simples y coactivas, que habrían sido cometidas contra dos trabajadores y cuatro trabajadoras judiciales, en un contexto de violencia y maltrato laboral. Para las mujeres denunciantes, el expediente también contempla un marco de violencia de género.
Durante el jury, los consejeros Diego Barroetaveña y Álvaro González, en su rol de fiscales, aseguraron que Díaz Lacava hizo vivir «un verdadero infierno» a funcionarios y empleados, y que su conducta afectó el servicio de justicia. Sin embargo, la defensa, encabezada por el constitucionalista Andrés Gil Domínguez, rechazó los cargos, señaló que «el daño no fue probado» y relativizó varios de los episodios como desacuerdos laborales.
- La defensa sostuvo que el magistrado continuó trabajando en todas las causas, pese a una orden de restricción respecto de sus empleados.
- Respecto del episodio de la piedra, argumentó que se trató de una broma de mal gusto y no de un acto de agresión deliberada.
«Los hechos no alcanzan para dar por configurada una causal de destitución», concluyó el Jurado de Enjuiciamiento al rechazar la remoción del juez.
Al declarar ante el tribunal, Díaz Lacava ofreció detalles de los hechos, pidió perdón a quienes pudiera haber ofendido y se mostró dispuesto a adoptar las medidas que se le indiquen para normalizar el clima interno del juzgado. Con esta resolución, se convierte en una excepción dentro de una serie de procesos recientes contra jueces federales, en la que sí fueron removidos los magistrados Martín Poderti y Alfredo López, mientras que el juez rosarino Gastón Salmain continúa a la espera de su propio jury.

