Aunque se implementa desde principios de año por disposición del Ministerio de Salud de la Nación, la receta electrónica no termina de establecerse plenamente. En nuestra ciudad aún conviven la receta papel y la digital, y a ello se suma que cuando la receta es digital hay farmacias que solicitan al paciente llevarla impresa.

De la Redacción de EL NORTE
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En enero pasado entró en vigencia en todo el país la implementación de la receta electrónica, por lo que la prescripción de medicamentos debe realizarse a través de las plataformas inscriptas en el Registro Nacional de Plataformas Digitales Sanitarias (ReNaPDiS). Así lo dispuso el Ministerio de Salud de la Nación, mediante el Decreto 345/2024, publicado en el Boletín Oficial en abril del año pasado.
El alcance de la medida no es restrictivo, por lo que en la provincia de Buenos Aires conviven actualmente las recetas en formato papel y digital.
Sin embargo, todavía el sistema encuentra trabas en su implementación, lo que repercute en los actores intervinientes de la cadena. En nuestra ciudad se multiplican las situaciones en que el médico emite una receta electrónica, el paciente va a la farmacia y allí le solicitan que la lleve impresa, recayendo el costo sobre el particular. En otros casos, algunas farmacias reciben la receta digital, pero absorbiendo la obligación de tener que imprimir ellos la receta.
Con lo cual, lejos de estar frente a un sistema digital en toda su extensión, continúa la dificultad de la impresión, cuyo costo debe absorber un actor u otro.
“No existe un mecanismo único”
“Como siempre todas estas cosas que surgen no están completamente cerradas, sea la homologación de las plataformas, la falta de un ente concentrador de esas plataformas en las farmacias. No existe hoy por hoy un formato único que permita que las recetas continúen desde el extremo de prescripción hacia el extremo de la dispensación completamente electrónico, que sería lo ideal. Porque si, de hecho, después la farmacia tiene que terminar imprimiendo la receta, realmente no estamos solucionando el tema”, consideró el coordinador del Colegio de Farmacéuticos local, Nicolás Troffe.
Y agregó: “La consigna sería que, desde todos esos extremos, pasando por el médico, el paciente y la farmacia, se permita toda una situación de manejo virtual, que no sucede en todas. No existe un mecanismo único donde uno pueda hacer una presentación electrónica de esa receta porque hay varios factores que todavía siguen existiendo para la verificación de la dispensa”.
En ese marco, sostuvo que en nuestra ciudad hay un “porcentaje alto” en cuanto a la emisión de receta electrónica por parte de los profesionales, “pero bajo para que se pueda manipular desde todos los extremos de manera electrónica”.
“Generalmente se sigue imprimiendo, cosa que resulta onerosa, que insume más trabajo y que rompe con la cadena de la digitalización de las prescripciones. Hasta ahora no se ha solucionado nada”, afirmó Troffe.

