Ravier matiza sus dichos en medio de la polémica por las tarifas

NewsITe
El vocero presidencial, Adrián Ravier, reconoció este lunes que fue “poco feliz” la frase que pronunció en su primera conferencia de prensa en Casa Rosada, cuando sostuvo que, ante el incremento del gas, la gente debería optar por “abrigarse más” antes que encender la calefacción. Sus dichos generaron una fuerte controversia en medio de la suba de tarifas y el debate por el impacto en los sectores más vulnerables.
En declaraciones radiales, Ravier intentó aclarar el sentido de su mensaje y aseguró que el Gobierno nacional “cuida a los más humildes”. Según explicó, su intención era remarcar que, cuando se paga el costo real del gas, los usuarios tienden a ser más cuidadosos con el consumo. “No quise expresar eso, es una frase poco feliz, y mucho más como la levantaron los medios, no fue esa la intención”, señaló.
El vocero insistió en que no se les está diciendo a quienes tienen dificultades para afrontar las boletas que “se abriguen o se arreglen como puedan”, sino que el Ejecutivo busca mantener los subsidios focalizados en los sectores de menores ingresos. En ese sentido, sostuvo que la administración actual procura corregir lo que describió como una extensión “populista” de beneficios a usuarios que no los necesitaban.
Tarifas, subsidios y el debate por el costo de la energía
Durante la conferencia de prensa del día anterior, Ravier había defendido el incremento de tarifas al afirmar que, cuando los servicios públicos cuestan menos de su valor real, “alguien lo tiene que pagar”. En línea con los planteos de economistas liberales, citó a Milton Friedman y su conocida frase “no hay almuerzo gratis” para explicar que los subsidios generalizados generan desequilibrios fiscales y distorsiones en los precios.
En ese contexto, el vocero describió como “muy ingrata” la decisión oficial de duplicar los montos del gas, el agua y la electricidad para una parte de los usuarios. Según expuso, el objetivo de la política tarifaria es reducir el peso de los subsidios sobre las cuentas del Estado y, al mismo tiempo, mantener la ayuda focalizada en los sectores que considera más desprotegidos.
Ravier detalló además que se modificó el esquema de subsidios para las denominadas “zonas frías”. De acuerdo con su explicación, se recortaron beneficios en áreas templadas para volver a la “idea original” de la ley, que priorizaba a las regiones con temperaturas más extremas. También mencionó la quita de subsidios a segmentos de clase media y alta, que hasta ahora se veían alcanzados por descuentos que, según el Gobierno, no les correspondían.
La rectificación del vocero se produce en un escenario de fuerte sensibilidad social frente al costo de la energía, especialmente en pleno invierno. Organizaciones de consumidores y dirigentes de la oposición vienen advirtiendo sobre el impacto del aumento de las tarifas en los ingresos de los hogares, mientras el Ejecutivo insiste en que la recomposición de precios es una condición necesaria para el ordenamiento de la economía y la reducción del déficit fiscal.
“Este es un Gobierno que cuida a los más humildes”, reiteró Ravier, al intentar despegarse de la interpretación de que el oficialismo minimiza las dificultades de quienes no pueden afrontar las boletas de gas.
La frase sobre “abrigarse más” quedó así en el centro de una discusión más amplia sobre cómo equilibrar la necesidad de corregir tarifas con la obligación de garantizar el acceso a los servicios básicos en un contexto de inflación y pérdida de poder adquisitivo.

