El municipio de Ramallo acumula una deuda superior a los $7.190 millones y enfrenta reclamos de proveedores, mientras la oposición alerta que el intendente Mauro Poletti buscará nuevos aumentos de tasas tras las elecciones.

La situación financiera del municipio de Ramallo se ha convertido en uno de los principales temas de debate político en las últimas semanas. A medida que se acercan las definiciones electorales, la oposición ha encendido las alarmas sobre el verdadero estado de las cuentas públicas y sobre la estrategia que estaría desplegando el intendente Mauro Poletti para encubrir la delicada realidad económica que atraviesa su gestión. El escenario es preocupante: la deuda no deja de crecer, los proveedores se acumulan en los pasillos del municipio reclamando pagos atrasados y la caja municipal está en rojo.
Uno de los puntos que más inquietud genera es el deterioro acelerado que se registró en las finanzas locales entre diciembre de 2023 y junio de 2025. En ese período, el municipio pasó de contar con un ahorro corriente positivo a enfrentar un déficit que ya supera los 7.190 millones de pesos.
Según un pedido de informes aprobado recientemente en el Concejo Deliberante, la deuda flotante creció un 700% en apenas un año y medio, mientras que la deuda con proveedores se disparó en un 1.150%. A esto se suma que las disponibilidades de caja, que antes alcanzaban para cubrir el 74% de los compromisos, hoy muestran un saldo negativo de 2.700 millones de pesos. Estos datos no solo revelan un panorama de fuerte desequilibrio, sino que también anticipan un futuro inmediato cargado de tensiones, con impacto directo sobre la administración y, principalmente, sobre los contribuyentes de Ramallo.
La preocupación de la oposición es clara: si en el próximo Concejo Deliberante Poletti logra asegurarse la mayoría absoluta, lo primero que se pondrá sobre la mesa será un nuevo aumento de tasas que podría superar el cien por ciento, tanto para domicilios como para empresas. El intendente necesita recursos frescos para tapar el agujero que dejó su propia gestión y no duda en trasladar esa carga a los vecinos y al sector productivo.
Desde la oposición advierten que “Poletti busca la caja a cualquier costo, y que su verdadero objetivo no es ordenar las cuentas, sino incrementar los ingresos municipales a través de más impuestos, en lugar de corregir el despilfarro y la falta de planificación que caracterizaron los últimos años de su gobierno”.
Pero las complicaciones no se limitan a los números fríos de los balances. La crisis también se siente en la relación del municipio con sus proveedores. Cada vez son más las empresas y prestadores de servicios que aseguran no poder cobrar desde hace meses. Algunos, incluso, afirman que las facturas emitidas a comienzos de 2025 siguen sin ser reconocidas, lo que los obliga a evaluar presentaciones judiciales para poder cobrar lo que se les debe.
En paralelo, el intendente impulsa la creación de nuevas tasas municipales, como la denominada “tasa vial”, un tributo que funcionaría como una suerte de peaje para todos los camiones que ingresen por el acceso a Villa General Savio hacia el Parque Industrial Comirsa la zona portuaria de San Nicolás. Con este movimiento, Poletti no solo busca incrementar la recaudación, sino también desplazar a San Nicolás del directorio del Parque Industrial, lo que le permitiría hacerse de nuevas fuentes de ingresos a costa de la actividad económica de la región. La medida ha generado rechazo entre sectores productivos y transportistas, que anticipan un encarecimiento en los costos logísticos y un impacto negativo sobre la competitividad regional.
Con este panorama, la comunidad de Ramallo se enfrenta a un futuro inmediato de
incertidumbre. Si Poletti logra el control del Concejo Deliberante, tendrá vía libre para aprobar
aumentos de tasas y nuevos tributos sin objeciones, lo que profundizará la carga sobre los
vecinos en un contexto económico ya de por sí complicado. Lo que queda en evidencia es que
la inflación por sí sola no explica el salto exponencial en la deuda municipal. La causa principal
es el desorden en la administración de los recursos, el incremento de contrataciones externas
para cubrir funciones que antes realizaba personal de planta y un gasto que crece mucho más
rápido que los ingresos.

