Mientras se anuncian inversiones millonarias para obras, la realidad cotidiana de la Plaza José María Bustos vuelve a mostrar otra cara: problemas de mantenimiento y una intervención con maquinaria realizada en un momento de alta concurrencia.

La situación ocurrida este sábado en la Plaza José María Bustos volvió a poner bajo la lupa la falta de prevención y controles en uno de los principales espacios públicos de Ramallo Pueblo. En una hora pico, mientras numerosas familias y chicos utilizaban la plaza, maquinaria municipal ingresó para retirar un importante gajo que se había desprendido de un árbol.
La intervención resultaba necesaria ante el riesgo que representaba la rama, pero la forma en que se desarrollaron los trabajos generó preocupación entre los vecinos. Según relataron padres, las máquinas comenzaron a trabajar mientras había chicos jugando y personas circulando en las inmediaciones, sin que se observara un vallado preventivo o un despeje adecuado del sector.
El episodio vuelve a plantear interrogantes sobre los controles de seguridad que existen cuando el Municipio realiza tareas con maquinaria pesada en espacios públicos. Delimitar el área de trabajo, señalizar el sector y evitar que vecinos queden expuestos deberían ser medidas básicas, especialmente en una plaza donde concurren familias y niños.
Pero el problema de la Plaza José María Bustos no se reduce a lo ocurrido este sábado. El espacio presenta desde hace tiempo un estado general de deterioro que genera cuestionamientos entre los vecinos. Sectores con falta de mantenimiento, infraestructura deteriorada y distintos problemas visibles muestran una plaza que dista de encontrarse en las condiciones que debería presentar uno de los principales espacios de encuentro de Ramallo Pueblo.
La cuestión adquiere mayor relevancia porque se trata de un lugar utilizado diariamente por niños y familias. El mantenimiento no debería limitarse a responder cuando aparece una situación de riesgo, sino que debería incluir controles periódicos, prevención y una planificación que permita detectar y solucionar los problemas antes de que se transformen en un peligro.
En este contexto, también vuelve a aparecer la discusión sobre las inversiones anunciadas para recuperar distintos espacios públicos. El intendente Mauro Poletti planteó obras por más de mil millones de pesos, dentro de un proceso de contratación que terminó con una sola empresa adjudicada.
La modalidad del llamado también generó cuestionamientos, particularmente por la escasa difusión y publicidad que habría tenido el proceso. La falta de una convocatoria ampliamente conocida puede generar dudas entre vecinos y sectores vinculados a la actividad comercial y de la construcción respecto de las condiciones de transparencia y competencia de la adjudicación.
Mientras se anuncian inversiones millonarias para obras, la realidad cotidiana de la Plaza José María Bustos vuelve a mostrar otra cara: problemas de mantenimiento y una intervención con maquinaria realizada en un momento de alta concurrencia.

