
La presentación de cinco nuevas unidades sanitarias durante el acto oficial del 25 de Mayo fue uno de los anuncios más destacados realizados por el intendente Mauro Poletti. Sin embargo, detrás de la puesta en escena y los anuncios oficiales, comenzaron a surgir interrogantes sobre la modalidad utilizada para incorporar los vehículos y sobre un sistema de contrataciones que ya había sido cuestionado en años anteriores.
Durante la presentación, las unidades fueron anunciadas públicamente como ambulancias cero kilómetro destinadas a reforzar el sistema de salud en las distintas localidades del partido. Sin embargo, distintos medios señalaron posteriormente que se trataría de vehículos incorporados mediante un esquema de alquiler y no de una compra definitiva, por lo que las unidades no pasarían a integrar el patrimonio municipal.
La discusión no es menor. Mientras el gobierno local destaca la incorporación de nuevos móviles para el traslado de pacientes, sectores de la oposición y observadores de la administración pública plantean una pregunta básica: ¿cuánto cuesta alquilar durante años vehículos que nunca serán propiedad del municipio?
Las dudas se profundizan porque no es la primera vez que la gestión de Poletti recurre a este mecanismo. Durante los últimos años se incorporaron decenas de vehículos mediante contratos de alquiler para distintas áreas. La explicación oficial siempre fue la misma: disponer de unidades modernas sin afrontar costos de mantenimiento ni depreciación. Sin embargo, en la práctica, varios de esos vehículos terminaron requiriendo reparaciones, arreglos mecánicos y reposición de piezas que, según denuncias realizadas en distintos ámbitos políticos, habrían sido afrontadas con recursos municipales.
A esto se suma otro aspecto sensible: la falta de información pública detallada sobre los contratos. Hasta el momento no se conocen oficialmente los montos, plazos, condiciones de renovación ni los fundamentos económicos que permitan comparar si el alquiler resulta más conveniente que la compra directa de unidades.
La controversia adquiere mayor relevancia en un contexto económico complejo. Durante los últimos meses, el propio gobierno municipal reconoció dificultades financieras y la existencia de compromisos económicos pendientes. Frente a ese escenario, algunos sectores cuestionan la conveniencia de continuar incorporando vehículos mediante esquemas de contratación cuyos costos totales no han sido difundidos públicamente.
Además, las nuevas unidades presentadas como ambulancias son, según las descripciones oficiales, vehículos de traslado equipados para atención de baja complejidad. Esto abrió otra discusión respecto de la comunicación oficial y la diferencia entre una ambulancia de emergencia plenamente equipada y un móvil sanitario destinado principalmente al traslado de pacientes.
La incorporación de vehículos para fortalecer el sistema de salud es, sin dudas, una necesidad. Pero cuando se trata de recursos públicos, la discusión no debería centrarse únicamente en los anuncios. También resulta necesario conocer cuánto cuestan las contrataciones, cómo se adjudican, qué beneficios generan y si representan la alternativa más eficiente para los vecinos.

