Desde el municipio de Ramallo descartan la posibilidad de otorgar el bono anunciado por el Gobierno Nacional de $60.000 a todos los trabajadores con fondos propios. Según estiman en el Ejecutivo local, sería un erogación de casi 60 millones de pesos extras a los gastos corrientes, por lo que ven difícil que se pueda cumplir.

Según las cuentas, el bono significaría unos $57.000.000 extras, sumado a los 300 millones de pesos que representa el pago de sueldo mensualmente entre la Administración Central y el Hospital José María Gomendio. Además, desde el gobierno local aducen que esta situación entorpece las negociaciones paritarias, que aún están abiertas y en un cuarto intermedio.
Esta semana, el intendente Gustavo Perie, junto a otros pares del mismo espacio político, le pidieron al gobernador Axel Kicillof fondos para afrontar el bono, como así también que se salden las deudas de los fondos de infraestructura y para los Juegos Bonaerenses, que están en la etapa final y son los municipios los que deberán hacerse cargo de los gastos de alojamiento, comida y transporte.
En tanto, la provincia anunció que iba a enviar los fondos, pero no estaba del todo claro el cómo. Desde el Ejecutivo municipal remarcaron que este envió de dinero significaría un préstamo hasta diciembre, por el 50% del total a pagar a los empleados. Pero no ven con buenos ojos este ofrecimiento, ya que la administración de Gustavo Perie se encamina a ser una “gestión de transición”, hasta que asuma el próximo gobierno, ya que no competirá en las elecciones de octubre, tras perder la interna con Cecilia Giammaria.
También adelantaron que esperarán a conocer el número de inflación de agosto para retomar la negociación paritaria, y estiman que estará por encima del 12%. “Queremos dejar las cuentas ordenadas y los recursos estables para la llegada del próximo gobierno. Es un acto de responsabilidad”, explicaron desde el Ejecutivo.

