Tras regresar de sus vacaciones, el intendente Mauro Poletti reunió de urgencia a funcionarios, concejales y autoridades del Hospital Gomendio. Aunque el municipio habló de planificación, el encuentro estuvo marcado por fuertes cuestionamientos internos, reclamos por la marcha de la gestión y la exigencia de acelerar resultados.

El intendente de Ramallo, Mauro Poletti, retomó este martes su actividad oficial luego de sus vacaciones —las segundas que tomó durante este 2026— y lo hizo con una convocatoria de carácter urgente a todo el gabinete ampliado, en un intento por reordenar una administración que atraviesa uno de sus momentos de mayor desgaste político desde el inicio de la gestión.
La reunión se desarrolló durante la mañana en el Centro Universitario de Ramallo y contó con la presencia de todos los secretarios y directores del Departamento Ejecutivo, autoridades del Hospital José María Gomendio, consejeros escolares y concejales del bloque oficialista. Aunque desde el municipio se difundió un comunicado oficial en el que se describió el encuentro como una instancia de planificación y coordinación institucional, distintas fuentes señalaron que el clima interno estuvo lejos de ser distendido.
Según pudo conocerse, durante la reunión hubo fuertes reproches por el desempeño de distintas áreas, pases de factura entre funcionarios y un análisis detallado sobre el cumplimiento de los objetivos planteados al inicio del año. Algunos integrantes del gabinete quedaron bajo especial observación debido al escaso avance de proyectos considerados prioritarios por el Ejecutivo.
El encuentro se produjo en un contexto de creciente presión política. Durante los últimos meses, la gestión municipal acumuló cuestionamientos de vecinos por demoras en obras anunciadas, reclamos vinculados a servicios públicos y críticas de la oposición, que logró frenar algunas iniciativas impulsadas por el oficialismo y mantener bajo permanente revisión varias decisiones del Ejecutivo.
Si bien hasta el momento no se confirmaron modificaciones dentro del gabinete, no se descarta que en las próximas semanas puedan producirse cambios en algunas áreas con el objetivo de imprimir un nuevo ritmo a la gestión durante el tramo final del año. También buscan responder a las críticas por el tamaño del gabinete municipal y por la incorporación de funcionarios cuya designación fue cuestionada por distintos sectores políticos, que sostienen que algunos cargos fueron otorgados por afinidad política más que por necesidades de gestión.
En el plano político, la preocupación del intendente pasa por recuperar la iniciativa de cara al escenario electoral de 2027, donde buscaría construir las condiciones para disputar un nuevo mandato. En ese camino, el desafío será revertir una imagen marcada por el creciente malestar social y por la demora en la ejecución de numerosas obras públicas anunciadas durante este año, algunas de las cuales incluso no figuran contempladas en las previsiones presupuestarias para el próximo ejercicio.
Mientras tanto, desde el municipio sostuvieron oficialmente que la reunión tuvo como objetivo “analizar las demandas de la sociedad, coordinar acciones y fortalecer la planificación de las políticas públicas”, destacando además el trabajo conjunto entre las distintas áreas de gobierno, el Consejo Escolar y el bloque de concejales oficialistas.
Sin embargo, puertas adentro, el mensaje habría sido mucho más contundente: acelerar resultados, mejorar la respuesta de la gestión y evitar que los cuestionamientos continúen erosionando la imagen del gobierno municipal en un año que aparece como clave para el futuro político de Poletti.

