Ramallo: capacitación obligatoria para podadores genera cuestionamientos entre trabajadores del sector

La implementación de una capacitación obligatoria para quienes realizan tareas de poda en Ramallo abrió un debate entre trabajadores vinculados a la actividad, quienes advierten que la medida podría transformarse en una nueva exigencia burocrática para desempeñar un oficio que muchos desarrollan desde hace años.

La capacitación impulsada por la Secretaría de Desarrollo Económico y la Dirección de Medio Ambiente pasó a ser un requisito indispensable para quienes realizan tareas de poda en el distrito. De esta manera, trabajadores que hasta ahora desarrollaban la actividad deberán obtener una certificación oficial e incorporarse a un registro municipal para poder continuar ofreciendo sus servicios.

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Desde el gobierno local sostienen que la iniciativa busca profesionalizar la actividad, garantizar intervenciones adecuadas sobre el arbolado urbano y brindar mayores garantías a los vecinos al momento de contratar estos servicios. Sin embargo, la decisión también despertó interrogantes entre trabajadores independientes que consideran que se agregan nuevas condiciones para poder ejercer una tarea que históricamente se desarrolló sin este tipo de requisitos.

Entre las principales críticas aparece la obligatoriedad de asistir a la capacitación para continuar trabajando. Algunos podadores sostienen que cuentan con años de experiencia práctica y cuestionan la necesidad de obtener una certificación para realizar una actividad que constituye su principal fuente de ingresos.

Además, señalan que la medida podría transformarse en una barrera para quienes realizan trabajos ocasionales o complementan sus ingresos mediante tareas de poda y mantenimiento de espacios verdes. En ese sentido, consideran que el municipio debería priorizar mecanismos de acompañamiento y asesoramiento antes que imponer nuevas exigencias administrativas.

Otro de los cuestionamientos está relacionado con los tiempos y trámites que podrían derivarse de la conformación de un registro oficial. Según plantean algunos trabajadores, cualquier requisito adicional implica costos, traslados y gestiones que terminan afectando a quienes dependen de actividades informales o de pequeña escala para sostener su economía familiar.

La discusión también se da en un contexto económico complejo, marcado por la caída de la actividad y la reducción de oportunidades laborales. Por ese motivo, algunos sectores consideran que las nuevas regulaciones deberían implementarse de manera gradual y contemplando la realidad de quienes ya desarrollan la tarea desde hace años.

A pesar de las críticas, desde el área de Desarrollo Económico aseguran que la capacitación apunta a ordenar la actividad y generar un padrón de trabajadores calificados que pueda ser consultado por los vecinos. El objetivo, afirman, es mejorar la calidad de los servicios prestados y promover prácticas adecuadas para el cuidado del arbolado.

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