Radiación UV extrema y ola de calor: alertan por el sol del mediodía

Ola de calor y radiación extrema: el sol del mediodía, bajo la lupa

Personas caminando bajo el sol fuerte durante una ola de calor en Argentina

NewsITe

La nueva ola de calor que atraviesa gran parte del país no sólo se mide en grados. Especialistas advierten que, más allá de los 36°C previstos para los próximos días, el mayor riesgo está en la intensidad de la radiación solar, sobre todo entre las 10 y las 14, cuando el sol se ubica casi perpendicular a la superficie terrestre y “cocina” la piel a fuego directo.

En el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el índice de rayos ultravioleta (UV) alcanzó el valor 12, el máximo de la escala internacional y catalogado como “extremo” por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este indicador señala cuánto tiempo puede exponerse la piel al sol antes de enrojecerse, un signo temprano de daño celular que, acumulado, incrementa el riesgo de cáncer de piel.

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La actual ola de calor se caracteriza por mínimas y máximas sostenidamente elevadas, por encima de los 33 grados durante al menos tres días consecutivos, y por una escasa amplitud térmica: la temperatura nocturna no desciende lo suficiente como para brindar alivio. Sin embargo, los especialistas remarcan que el índice UV no depende directamente del termómetro: puede haber radiación muy alta aun en jornadas relativamente frescas.

Qué es el índice UV y por qué preocupa en el verano argentino

El índice UV mide la cantidad de radiación ultravioleta tipo A (UVA) y B (UVB) que llega a la superficie terrestre. Ambos tipos se vinculan con el enrojecimiento de la piel, un indicador inicial de daño celular y un factor clave en la aparición de quemaduras solares, envejecimiento prematuro y cáncer de piel. Cuanto más alto es el índice, menor es el tiempo seguro de exposición al aire libre sin protección.

En los últimos veranos, y en particular este año, se registran valores considerados “muy altos” y “extremos” para varias regiones del país. Esto llevó a que cada vez más personas consulten, antes de salir de casa, las aplicaciones meteorológicas para conocer el nivel de radiación y ajustar el uso de protector solar, gorros y ropa adecuada.

Los organismos de salud recomiendan limitar la exposición directa al sol entre las 10 y las 16, buscar la sombra siempre que sea posible y utilizar prendas que cubran la mayor parte del cuerpo, junto con sombreros de ala ancha y anteojos con filtro UV certificado. El protector solar de amplio espectro, aplicado en cantidad suficiente y renovado cada dos horas, es clave para reducir el impacto de la radiación.

Radiación y cambio climático: el rol de la capa de ozono

Aunque el índice UV varía a lo largo del año y se ve afectado por la nubosidad, la humedad, la contaminación y las partículas en suspensión, los científicos advierten que el cambio climático y las alteraciones en la capa de ozono están modificando el panorama. El calentamiento global tiende a reducir el ozono estratosférico y a cambiar los patrones de nubosidad y circulación atmosférica, generando más días despejados y, por lo tanto, mayor radiación en superficie.

En Argentina, la situación es particularmente sensible: el llamado “agujero de ozono” que se forma sobre la Antártida suele desplazarse hacia el sur del país, afectando sobre todo a provincias patagónicas como Tierra del Fuego y Santa Cruz, entre agosto y noviembre. Este año, advierten los especialistas, la influencia del adelgazamiento de la capa de ozono alcanzó incluso a la franja central del territorio nacional, aumentando la radiación UV y obligando a extremar cuidados.

  • Mayor riesgo de quemaduras solares incluso en exposiciones breves.
  • Aumento de la probabilidad de cataratas y otras afecciones oculares.
  • Mayor incidencia de cáncer de piel a largo plazo por daño acumulativo.

Científicos de la NASA, tras analizar tres décadas de datos satelitales, concluyeron que la radiación ultravioleta que llega a la superficie terrestre aumentó de manera significativa en las últimas décadas, sobre todo en latitudes medias y altas, como las de gran parte de la Argentina.

Si bien el Protocolo de Montreal permitió iniciar la recuperación gradual de la capa de ozono, el país continúa siendo vulnerable a episodios de radiación extrema, potenciados por fenómenos como sequías e incendios que alteran la atmósfera. En este contexto, los especialistas insisten en la necesidad de adoptar hábitos de protección solar todo el año y no sólo en vacaciones: controlar el índice UV, evitar el sol del mediodía y consultar al dermatólogo ante cualquier lesión sospechosa son claves para reducir riesgos en una Argentina cada vez más expuesta al sol.

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