Quiénes controlarán AySA tras la privatización

El consorcio privado que se quedó con el 90% de AySA

NewsITe

El proceso de privatización de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA), la empresa que abastece de agua potable y cloacas a la Ciudad de Buenos Aires y a 26 municipios del conurbano bonaerense, ya tiene ganador. Un consorcio liderado por la firma Rowing S.A. se adjudicó el 90% de las acciones, con una oferta de US$ 340 millones y una concesión prevista por 30 años.

La definición se conoció luego de la apertura de los sobres económicos, instancia en la que la propuesta integrada por Rowing, Transclor, Arcos y el fondo PHX resultó ser la más elevada entre las presentadas. De esta manera, la operación marca un cambio estructural en la gestión de un servicio público esencial que hasta ahora permanecía bajo control estatal.

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Rowing S.A. es una compañía argentina de ingeniería, construcción y servicios industriales, con presencia desde hace más de tres décadas en proyectos de infraestructura energética, ferroviaria, de telecomunicaciones, obras civiles, arquitectura y saneamiento urbano. La firma acumula experiencia como prestadora del sector público y mantiene operaciones en varias ciudades estratégicas del país, con unos 3.000 colaboradores.

El peso de Rowing y los vínculos empresariales

La empresa pertenece al empresario Walter Román, un actor con trayectoria en negocios vinculados al Estado y con la política. De acuerdo con registros de financiamiento partidario, compañías asociadas a Román aportaron alrededor de $40 millones a la campaña de La Libertad Avanza, lo que lo ubica entre los aportantes de peso del oficialismo nacional.

Además, el grupo empresario de Román estuvo involucrado en otros contratos relevantes con el sector público. A través de Urbano Express, firma dedicada a servicios logísticos y postales, ganó en 2025 una licitación del PAMI para la provisión de pañales para adultos mayores. Aquella contratación derivó en una denuncia por presunto direccionamiento y sobreprecios, causa que aún alimenta cuestionamientos en la discusión pública sobre la transparencia en las compras estatales.

A estos negocios se suma la participación de la familia Román en la Hidrovía: Leandro Román es socio en esa actividad mediante su empresa Servimagnus, lo que refuerza el perfil de un holding con fuerte presencia en sectores regulados y de infraestructura estratégica.

Transclor, insumo clave y cruce con Edenor

Otro protagonista central del consorcio ganador es Transclor, la empresa del empresario Mauricio Filiberti. La firma es el proveedor exclusivo del policloruro de aluminio utilizado para potabilizar el agua, considerado el insumo químico más relevante que consume AySA para garantizar la calidad del servicio.

Filiberti, además, integra junto a José Luis Manzano y Daniel Vila el grupo que controla Edenor, la principal distribuidora eléctrica del Área Metropolitana de Buenos Aires, cuyo cliente mayorista más importante es justamente AySA. La confluencia de estos intereses despierta debates sobre la concentración de poder en segmentos críticos de los servicios públicos.

Socios internacionales y proyección regional

El consorcio se completa con la empresa brasileña Arcos, operadora del servicio de agua potable y alcantarillado en Río de Janeiro, donde desembarcó tras imponerse en una licitación de magnitud millonaria. Su presencia aporta experiencia en grandes áreas metropolitanas y en esquemas de concesiones de larga duración.

  • Arcos: operadora de agua y saneamiento en Río de Janeiro.
  • PHX: fondo de inversión con sede en Países Bajos, orientado a infraestructura.
  • Rowing: ingeniería y servicios industriales con fuerte presencia local.
  • Transclor: proveedor clave de insumos químicos para potabilización.

El cuarto socio es PHX, un fondo de inversión radicado en Países Bajos que se especializa en proyectos de infraestructura y servicios públicos. Su participación introduce capital financiero internacional en una operación que combina activos físicos, regulación estatal y una demanda garantizada por la naturaleza esencial del servicio.

La adjudicación del 90% de AySA al consorcio Rowing-Transclor-Arcos-PHX abre una nueva etapa para uno de los servicios públicos más sensibles del Área Metropolitana de Buenos Aires, con interrogantes sobre tarifas, inversiones y control estatal.

En los próximos meses, el Gobierno y el consorcio deberán definir el cronograma de traspaso, los niveles de inversión comprometidos, los mecanismos de control y el esquema tarifario. Mientras tanto, usuarios, especialistas y actores políticos observan con atención un cambio que podría redefinir el mapa del agua y el saneamiento en la región más poblada del país.

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