Quién fue el presbítero Antonio Sáenz, el diputado que en 1819 impulsó en el Congreso la «Declaración de Ciudad»

COMPAÑERO DE ESTUDIOS DE MARIANO MORENO Y CREADOR DE LA UBA

Cuando 206 años atrás el Congreso General Constituyente declaró a San Nicolás como ciudad, lo hizo sobre una moción impulsada por el diputado Antonio María Norberto Sáenz. Presbítero de la Iglesia católica, el legislador que también fue el creador de la Universidad de Buenos Aires lanzaba su propuesta en reconocimiento del rol histórico que ya por entonces desempeñaban en la patria naciente esta tierra y sus habitantes.

De la redacción de EL NORTE
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El 23 de noviembre de 1819, el Congreso General Constituyente reconoció la actuación del pueblo nicoleño durante los años decisivos de la independencia y le otorgó el título de ciudad, junto con la facultad de formar cabildo.

La moción que dio origen al tratamiento legislativo había sido presentada once días antes por el diputado presbítero Antonio Sáenz, quien planteó que el pueblo nicoleño debía recibir un premio por los servicios prestados en defensa del orden frente a momentos de anarquía.

La propuesta se apoyó en los antecedentes acumulados desde los primeros años de la Revolución, cuando la localidad quedó expuesta a movimientos militares y tensiones que atravesaban al territorio rioplatense. Aquella resolución sintetizó un reconocimiento a la actuación de su población en un escenario dominado por disputas internas y redefiniciones institucionales.

Los fundamentos de la distinción tenían raíces más profundas. En 1811, el combate naval librado frente a la costa situó al poblado en un punto estratégico de la contienda. En 1812, una incursión realista derivó en el saqueo del lugar y en la muerte del presbítero Miguel Escudero. Entre 1815 y 1819, las operaciones en el norte bonaerense y el sur santafesino volvieron a colocar a la región en zona de tránsito de fuerzas que buscaban afirmar posiciones en medio de disputas crecientes. En enero de 1819, una invasión santafesina y los movimientos previos a la batalla de Cepeda completaron un ciclo que afectó la vida cotidiana y reforzó la idea de que San Nicolás había soportado esfuerzos excepcionales.

El presbítero

El 25 de julio de este año se cumplieron 200 años del fallecimiento del impulsor del reconocimiento. Según consigna el sitio eclesia.ar, Antonio María Norberto Sáenz nació en Buenos Aires el 6 de junio de 1780. Estudió en el Real Colegio de San Carlos, antecesor del actual Colegio Nacional de Buenos Aires, donde ingresó a los 15 años. Allí cursó latinidad, filosofía y teología.

En 1801, partió rumbo a Charcas, actual Bolivia, para estudiar en la Universidad de Chuquisaca, y en 1804 se graduó en Cánones, en Teología y luego en Jurisprudencia. Fue compañero de estudios de Mariano Moreno y se matriculó de abogado en la Audiencia de Charcas (actual localidad de Sucre), habiendo recibido de manos del arzobispo de esa ciudad “todas las órdenes hasta el subdiaconado”.

Vuelto a Buenos Aires en 1805, el entonces virrey Rafael de Sobremonte lo nombró catedrático de teología en condición de suplente, y fue designado funcionario de la Catedral de Buenos Aires como secretario capitular y notario de la Iglesia. Ordenado sacerdote en 1806, al año siguiente las mismas autoridades le confiaron el empleo de “defensor general de los derechos y acciones de la Santa Iglesia Catedral y del Cabildo Eclesiástico”, conocido coloquialmente como defensor general de pobres.

Intervino activamente en la causa revolucionaria. En 1810, desde el Cabildo abierto del 22 de mayo, se declaró por la causa de los criollos, ya que, sostenía, era hora de que el pueblo “asuma su originaria autoridad y derechos”.

Fue miembro de la Sociedad Patriótica, representante de San Luis ante la Asamblea del año XIII, redactor del Estatuto provisional del XV (primer esbozo de una constitución), capellán castrense y diputado por Buenos Aires al Congreso de Tucumán, donde firmó el acta de la Declaración de la Independencia, el 9 de julio de 1816.

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Fundador de la UBA

Cuando al año siguiente el congreso se mudó a Buenos Aires, Sáenz volvió a ser elegido como representante. La independencia ya estaba consumada, pero dicho congreso tenía nuevamente el carácter de constituyente. Sáenz integró la comisión que se encargaría de redactar el proyecto, y finalmente, el 22 de abril de 1819, se logró sancionar la Constitución, a la postre fallida.

Luego de varios intentos y durante la gobernación del brigadier general Martín Rodríguez y el apoyo de su ministro de gobierno, Bernardino Rivadavia, se procedió a la fundación de la UBA, ubicada inicialmente en la Manzana de las Luces. Fue así como el domingo 12 de agosto de 1821 se produjo su inauguración oficial, con un acto en la iglesia de San Ignacio, en el que estuvieron presentes el gobernador, sus ministros, jefes militares, autoridades de la iglesia y profesores. Allí también estaba Sáenz, que fue designado rector.

Más allá del impulso a la educación que traía el gobierno de Rodríguez y su principal ministro Rivadavia, fue Sáenz el que sentó las bases para la creación de la casa de altos estudios. Sostenía que era indispensable “para no caer en una generación de barbarie a que estamos próximos”.

La Universidad funcionaba junto a la biblioteca y el Colegio de San Carlos. Se cursaban las “carreras” de Primeras Letras, Estudios Preparatorios con un docente de lujo, el propio Rivadavia; Ciencias Exactas, Medicina y Jurisprudencia. La primera inscripción, se recuerda, fue la siguiente: 4 en Medicina, 9 en jurisprudencia, 165 en Ciencias Exactas –estudiantes que venían de las escuelas técnicas consulares– y 150 en Estudios Preparatorios.

Sáenz, el propio rector, estuvo a cargo de las cátedras de Derecho Natural (1822) y de Gentes (1823), y escribió para sus alumnos las “Instituciones Elementales”, convirtiéndose así en el primer autor de la universidad. Además, fue presidente del Departamento de Jurisprudencia, antecesor directo de la Facultad de Derecho.

Dadas las circunstancias de la época, los sectores más vitales de la nueva institución fueron la enseñanza primaria y preparatoria. Sáenz destinó toda su atención a la extensión de la educación: ordenó la creación de numerosas escuelas en las ciudades de la campaña y realizó una gira por la provincia con el objetivo de evaluar la calidad de los colegios. Finalmente, Antonio Sáenz murió ejerciendo sus funciones el 25 de julio de 1825.

El contexto

La época enfrentaba a las autoridades del Directorio con diversas fuerzas regionales, y esa dinámica convertía a San Nicolás en un punto de paso obligado para columnas que avanzaban o se replegaban. Esa condición geográfica, sumada a su estructura administrativa previa como partido, explica por qué el Congreso consideró que el poblado había cumplido un papel relevante en la defensa del orden en un territorio que atravesaba continuos cambios políticos y militares. El reconocimiento buscó destacar ese desempeño en un momento en el que las instituciones aún estaban en proceso de definición.

Con el paso del tiempo, la comunidad consolidó un rol que también se proyectó a nivel nacional. En 1852, fue elegida sede del Acuerdo de San Nicolás, punto de partida del proceso que llevó a la Constitución de 1853 y a la organización política bajo un sistema federal. Un siglo después de la declaración de ciudad, en 1919, la antigua Plaza del Marchamo recibió el nombre 23 de Noviembre, gesto que incorporó la fecha al espacio público.

El aniversario recupera un tramo clave del pasado local. La resolución del Congreso no solo reconoció los sacrificios de un pueblo atravesado por hechos relevantes, sino que también abrió una etapa que vinculó a San Nicolás con momentos centrales de la historia argentina.

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