El influencer uruguayo, que alcanzó la fama con bromas y polémicas virales, acumuló denuncias por abuso de menores, trata de personas y estafas. Tras años de controversias, fue condenado a cuatro años de prisión.

Marcos Ernesto Cabrera Rodríguez, más conocido como “Yao Cabrera”, se convirtió en uno de los YouTubers más influyentes de Latinoamérica con contenido dirigido a niños y adolescentes. Sin embargo, su carrera estuvo marcada por constantes escándalos, desde fraudes mediáticos hasta acusaciones graves de abuso y explotación.
Su ascenso comenzó en 2014 con el canal “Dos Bros”, luego renombrado “Viral”, donde realizaba bromas callejeras y sketches junto a Fabri Lemus. Rápidamente, Cabrera adoptó una estrategia de viralización basada en la controversia, con supuestos conflictos con otros creadores de contenido, denuncias fabricadas y escándalos que lo mantenían en el centro de la escena.
En 2016 protagonizó uno de sus primeros engaños mediáticos al fingir haber sido apuñalado tras enfrentarse a un supuesto vendedor de drogas en un jardín de infantes. Pese a sus intentos de validar la historia, las inconsistencias lo obligaron a admitir que se trató de un “experimento social”. Desde entonces, sus montajes y escándalos se volvieron cada vez más notorios.
Acusaciones de abuso y explotación
En 2017, se difundieron videos en los que se lo veía aprovedchandose de una joven inconsciente y besando fans menores de edad. La víctima de uno de estos episodios relató que se encontraba alcoholizada e indefensa en el momento del hecho.
Con el tiempo, Cabrera intensificó sus tácticas de provocación, enfrentándose con figuras populares como Duki y Coscu, a quienes intentó desacreditar con acusaciones falsas. También fue señalado por el presunto intento de abuso a la influencer mexicana Caeli, quien denunció que un grupo cercano al YouTuber intentó drogarla en una fiesta.
En 2019, fundó la “Mansión WiFi”, un colectivo de creadores de contenido que se convirtió en el epicentro de nuevas polémicas. Se lo acusó de utilizar menores en sus videos, organizar fiestas clandestinas con drogas y deudas millonarias, y vivir ilegalmente en propiedades sin pagar alquiler. Durante la pandemia, fue detenido tras organizar eventos masivos con más de 200 personas en un barrio privado.
El punto de quiebre llegó en 2022 cuando trabajadores de su productora denunciaron condiciones de explotación. Una editora relató que la drogaban para que trabajara sin descanso y que le daban comida en mal estado. Ese mismo año, Cabrera fue imputado por trata de personas y abuso de menores.
Condena y caída definitiva
El influencer fue arrestado en Córdoba después de ser condenado a cuatro años de prisión por reducción a la servidumbre. Además, Cabrera enfrenta investigaciones por otros delitos, como lavado de dinero, corrupción de menores y narcotráfico. La jueza federal también está llevando a cabo una investigación paralela por presunto lavado de activos, involucrando a personas cercanas al youtuber.

