La promesa argentina en el centro de un escándalo en la Champions

NewsITe
El nombre de Gianluca Prestianni, hasta hace poco asociado casi exclusivamente a sus gambetas y a su proyección como una de las grandes promesas del fútbol argentino, quedó en el ojo de la tormenta tras el duelo de playoffs de la UEFA Champions League. Allí, la figura del Real Madrid, Vinícius Junior, lo acusó de haberle dirigido insultos racistas, presuntamente llamándolo “mono”, hecho que ya está bajo investigación del organismo europeo.
De confirmarse la infracción, el joven argentino podría recibir una sanción ejemplificadora, que incluiría la posibilidad de una suspensión de hasta diez partidos. El episodio generó un inmediato repudio internacional y motivó pronunciamientos de figuras de peso como Kylian Mbappé y Federico Valverde, que reclamaron castigos severos ante cualquier manifestación discriminatoria dentro de un campo de juego.
Más allá de la polémica, el caso reabrió el interrogante sobre quién es este delantero surgido en el fútbol argentino que, con apenas dos décadas de vida, ya alterna entre el protagonismo deportivo y la exposición mediática. Prestianni es seguido desde hace tiempo por los grandes clubes europeos y estaba llamado a consolidarse como una de las apariciones más relevantes de la nueva camada albiceleste.
Los inicios en Vélez y el salto a la vidriera internacional
Formado en las divisiones inferiores de Vélez Sarsfield, Prestianni comenzó a destacarse desde muy chico por su desequilibrio en el uno contra uno, su cambio de ritmo y su baja estatura, que le valió el apodo de “La Pulga”. En 2022, con solo 16 años, rompió un récord histórico en Liniers al convertirse en el futbolista más joven en debutar oficialmente con la camiseta del “Fortín”.
Su irrupción en primera división no pasó inadvertida. Aun con pocos partidos, se ganó un lugar en la rotación del plantel y rápidamente empezó a sonar en el radar de las principales ligas de Europa. Hacia finales de 2022, el Real Madrid hizo un primer acercamiento formal para asegurarse sus derechos deportivos como apuesta a futuro, mientras que otras instituciones de peso, como Barcelona y Fiorentina, también lo siguieron de cerca.
Sin embargo, la salida de Vélez estuvo lejos de ser tranquila. En medio de un contexto de crisis deportiva e interna, el atacante denunció amenazas de muerte por parte de integrantes de la barrabrava del club, situación que aceleró las gestiones para un traspaso. A comienzos de 2024, el Benfica de Portugal desembolsó cerca de 9 millones de euros para quedarse con su ficha y sumarlo a un proyecto que combina jóvenes talentos y figuras consagradas.
Benfica, la Selección y un futuro atado a la decisión de la UEFA
Ya en Lisboa, Prestianni comenzó su adaptación al fútbol europeo bajo la conducción de José Mourinho, técnico de amplia trayectoria internacional. Con el respaldo de referentes argentinos como Nicolás Otamendi y Ángel Di María, el extremo fue ganando minutos y responsabilidades en un Benfica que lo ve como una pieza importante para el recambio generacional del plantel.
Su proyección también se reflejó en las selecciones nacionales. El atacante fue protagonista en el equipo Sub 20 dirigido por Diego Placente que disputó el Mundial de la categoría en 2025, y esa actuación le abrió las puertas de la Selección Mayor. Hacia finales del año pasado, Lionel Scaloni decidió convocarlo para una gira de amistosos y el joven hizo su estreno oficial ingresando en los minutos finales del encuentro ante Angola.
En paralelo, clubes como River Plate intentaron en los últimos meses la posibilidad de repatriarlo al fútbol argentino, pero las negociaciones no prosperaron. Hoy, el presente de Prestianni está fuertemente condicionado por la investigación de la UEFA tras el cruce con Vinícius Junior. El fallo del comité disciplinario no solo definirá si el ex Vélez debe afrontar una sanción histórica, sino que también podría marcar un punto de inflexión en una carrera que, hasta el estallido del caso, parecía encaminada a consolidarse en la élite del fútbol europeo.
El expediente abierto por la UEFA no solo pone bajo la lupa a un futbolista en ascenso, sino que vuelve a exponer el debate sobre el racismo en el fútbol mundial y la responsabilidad de los protagonistas a la hora de erradicar cualquier expresión discriminatoria de las canchas.
Mientras se aguarda la resolución definitiva, el entorno del jugador y el propio Benfica se mantienen en estricta cautela, conscientes de que la decisión puede impactar tanto en su futuro deportivo como en la imagen pública de una de las mayores promesas del fútbol argentino reciente.

