Las empresas Navitas y Rockhopper prevén comenzar a extraer crudo en marzo de 2028, a unos 220 kilómetros al norte de las islas. Javier Milei anunció medidas contra la explotación y la Cancillería sostiene que el proyecto no cuenta con permisos argentinos.

El proyecto petrolero Sea Lion prevé iniciar la producción de crudo en aguas cercanas a las islas Malvinas en marzo de 2028, con una primera fase de 50.000 barriles diarios. El Gobierno argentino rechaza la iniciativa de la israelí Navitas Petroleum y la británica Rockhopper Exploration, y Javier Milei anticipó medidas para impedir la explotación de esos recursos.
Durante su cadena nacional, el Presidente vinculó el avance del emprendimiento con la disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido. “Si hoy no actuamos con firmeza y celeridad, en pocos meses tendrán la capacidad material de apropiarse de las reservas de petróleo que yacen en nuestro mar, algo que no había ocurrido nunca antes hasta ahora”, expresó.
“Si lo permitimos, estaremos generando un incentivo para que el gobierno británico profundice la ocupación de las islas y la explotación de nuestros recursos”, agregó.
Las compañías adoptaron la decisión final de inversión en diciembre de 2025, después de completar las evaluaciones técnicas, económicas y financieras. Ese paso puso en marcha el cronograma de desarrollo del yacimiento, que sería el primero en producir petróleo en aguas próximas al archipiélago.
Dónde está Sea Lion y qué empresas lo desarrollan
Sea Lion se encuentra a unos 220 kilómetros al norte de las islas Malvinas, en un sector donde el lecho marino alcanza una profundidad de 450 metros. Comprende las licencias de producción PL032 y PL004b, correspondientes a la cuenca Malvinas norte.
Según datos de Navitas al 31 de julio pasado, el yacimiento contaba con reservas probadas y probables por 314 millones de barriles. El plan contempla una explotación durante 30 años.
Las empresas proyectan una inversión de USD 1.800 millones hasta obtener el primer crudo. Luego destinarán otros USD 2.100 millones al resto del desarrollo.
Navitas tiene el 65% del negocio y actúa como operadora, mientras que Rockhopper conserva el 35% restante. La compañía israelí, que cotiza en la Bolsa de Tel Aviv, ingresó al proyecto a principios de 2020 con una participación del 30% y posteriormente amplió su posición.
Rockhopper había anunciado el descubrimiento de petróleo en mayo de 2010. Desde entonces, las compañías atravesaron distintas etapas de estudio hasta adoptar la decisión definitiva de inversión a fines de 2025.
El cronograma prevé más de 60 pozos submarinos
El desarrollo contempla dos áreas y cuatro fases de perforación. La primera etapa se concentrará en el Área de Desarrollo Norte, donde las empresas prevén perforar 11 pozos submarinos.
Esos pozos estarán conectados a una plataforma flotante de producción, almacenamiento y descarga, conocida por la sigla inglesa FPSO. El cronograma ubica la primera extracción en marzo de 2028, con una producción prevista de 50.000 barriles diarios durante esa fase.
Tres años después de obtener el primer petróleo, las compañías planean iniciar una segunda etapa en el mismo sector, con otros 12 pozos submarinos.
En paralelo, el proyecto incluye el Área de Desarrollo Central. Allí, la primera fase contempla 20 pozos y apunta a extraer el primer barril hacia fines de 2030. Una segunda fase sumará otros 18 pozos en esa área.
En conjunto, las cuatro etapas reúnen 61 pozos submarinos proyectados, que las empresas incorporarán a lo largo de varios años.
Los argumentos del rechazo argentino
La Cancillería calificó la explotación como “unilateral” y sostuvo que contradice las resoluciones de las Naciones Unidas que instan a las partes a no modificar la situación de las islas mientras continúe el proceso de negociación por la soberanía.
En diciembre de 2025, el Ministerio de Exteriores expresó su rechazo a la decisión de inversión anunciada por las compañías:
“La República Argentina expresa su más enérgico rechazo a la pretendida ‘Decisión Final de Inversión’ anunciada por las ilegítimas licenciatarias Rockhopper Exploration Plc, de origen británico, y Navitas Petroleum Development and Production Limited, de origen israelí, para el desarrollo del yacimiento Sea Lion ubicado en la Cuenca Malvinas Norte, costa afuera de las Islas Malvinas, sin contar con los permisos de la autoridad competente argentina”.
La cartera también sostuvo que “toda exploración y explotación unilateral de recursos naturales renovables y no renovables en las áreas sujetas a disputa de soberanía resulta contraria a lo dispuesto por la Resolución 2065 (XX) y concordantes de la Asamblea General de las Naciones Unidas y del Comité Especial de Descolonización”.
El rechazo argentino comprende, además, las medidas vinculadas con el avance hacia la producción: las normativas isleñas, las concesiones de explotación, la contratación de proveedores y otras decisiones asociadas con la exploración y extracción de hidrocarburos en la plataforma continental argentina próxima a Malvinas.

