La muerte de un nene de 10 años en Fiambalá volvió a poner en foco a la Naegleria fowleri, una ameba que vive principalmente en aguas dulces templadas y puede provocar una infección cerebral poco frecuente pero de extrema gravedad. Las autoridades clausuraron preventivamente el complejo termal donde había estado el menor y analizan el agua para determinar el origen del contagio.

La Naegleria fowleri, conocida popularmente como la “ameba comecerebros”, es un microorganismo unicelular que puede encontrarse en lagos, ríos, estanques y aguas termales. Su presencia también fue detectada en casos excepcionales en piscinas mal mantenidas o sistemas de agua contaminados.
El caso tomó relevancia después de la muerte de un niño de 10 años en Catamarca, diagnosticado con meningoencefalitis amebiana primaria. El Laboratorio Nacional de Referencia ANLIS-Malbrán confirmó el diagnóstico mediante una prueba PCR realizada sobre líquido cefalorraquídeo, mientras continúa la investigación para determinar dónde se produjo la exposición.
Cómo ingresa la ameba al organismo
La infección se produce cuando agua contaminada con Naegleria fowleri entra por la nariz. Desde allí, la ameba puede desplazarse a través del nervio olfativo hasta alcanzar el cerebro y provocar una meningoencefalitis amebiana primaria, una enfermedad que destruye tejido cerebral y genera una rápida inflamación.
No se contrae por beber agua contaminada y tampoco se transmite de persona a persona. El riesgo aparece principalmente durante actividades como nadar, bucear o sumergir la cabeza en agua dulce templada donde esté presente el microorganismo.
La enfermedad es extremadamente infrecuente, pero su nivel de mortalidad es muy elevado. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos indican que más del 97% de las personas diagnosticadas con esta infección fallecieron.
Cuáles son los primeros síntomas
Los signos iniciales suelen aparecer aproximadamente cinco días después de la exposición, aunque pueden manifestarse entre uno y doce días más tarde. Entre los primeros síntomas se encuentran dolor de cabeza intenso, fiebre, náuseas y vómitos, un cuadro que puede confundirse inicialmente con otras formas de meningitis.
A medida que la enfermedad avanza pueden aparecer rigidez en el cuello, confusión, alteraciones de la conciencia, convulsiones, alucinaciones y coma. La evolución suele ser muy rápida y, una vez iniciados los síntomas, el cuadro puede agravarse en cuestión de días.
Qué medidas pueden reducir el riesgo
Los organismos sanitarios recomiendan evitar que el agua dulce templada ingrese por la nariz. Entre las medidas preventivas figuran utilizar pinzas nasales al saltar o bucear, mantener la cabeza fuera del agua en termas y evitar remover sedimentos en zonas poco profundas, donde la ameba puede encontrarse con mayor facilidad.
También se aconseja utilizar únicamente agua destilada, esterilizada o previamente hervida cuando se realizan lavados nasales. Ante la aparición repentina de fiebre, dolor de cabeza, vómitos o rigidez de cuello después de haber estado en aguas dulces templadas, la recomendación es buscar atención médica inmediata.
Mientras tanto, el complejo termal de Fiambalá permanece clausurado preventivamente y las autoridades sanitarias analizan muestras para establecer si la infección del niño estuvo vinculada con ese lugar.

