Qué es el SIBO y cómo se puede tratar

El Small Intestine Bacterial Overgrowth, más conocido como SIBO por sus siglas, es un tipo de disbiosis caracterizado por un sobre crecimiento de microorganismos en el intestino delgado. Este síndrome se hizo recientemente conocido en los medios de comunicación porque la actriz Araceli González contó que lo padece. En el programa Primicia Nicoleña (Radio U) la licenciada en Nutrición Agustina Legnani (MP: 5970), explicó lo que hay que saber sobre esta afección y cómo tratarla.

Belén Nardoni
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El SIBO es un mal del siglo XXI, que lo padecen las personas con estrés, cansancio y ansiedad. Su nombre de terminología inglesa, explica de qué se trata: es el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado. Muchas veces, esta afección se suele confundir con el síndrome de intestino irritable y por ello, se debe acudir a médicos gastroenterólogos y nutricionistas para el cuidado.

“El intestino básicamente tiene neuronas reflejo que se asocian con el cerebro, así que lo que pasa por la cabeza se refleja automáticamente en el intestino”, comenzó explicando la nutricionista Agustina Legnani (MP: 5970) en Primicia Nicoleña (Radio U), agregando que “el SIBO está bastante repartido por toda la población, por lo general, lo sufren más en la adolescencia y en la adultez porque está asociada con los estados de ánimos en las personas como el estrés”.

“Tiene síntomas bastante específicos: distención abdominal, dolor abdominal, retención de aire, diarrea o estreñimiento, náuseas, reflujos e intolerancia a ciertos alimentos, como harinas y azucares. Puede, además, generar malhumor y un poco de ansiedad por sentirse incómodos”.

Licenciada en Nutrición Agustina Legnani.

“Antes que nada, quiero que no te auto diagnostiques. Si presentas algún síntoma, o crees tenerlo, deberías consultar con tu médico y nutricionista de confianza”, reza una publicación en su cuenta de Instagram @Nutrisalud_al, en la que menciona este nuevo síndrome y deja en claro que ante cualquier afección se debe consultar a los especialistas.

Síntomas y cómo detectarlo

“Tiene síntomas bastante específicos: distención abdominal, dolor abdominal, retención de aire, diarrea o estreñimiento, náuseas, reflujos e intolerancia a ciertos alimentos, como harinas y azucares. Puede, además, generar malhumor y un poco de ansiedad por sentirse incómodos”, resumió la especialista.

El SIBO es un mal del siglo XXI, que lo padecen las personas con estrés, cansancio y ansiedad. Su nombre de terminología inglesa, explica de qué se trata: es el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado. Muchas veces, esta afección se suele confundir con el síndrome de intestino irritable y por ello, se debe acudir a médicos gastroenterólogos y nutricionistas para el cuidado.

Respecto al estudio, Legnani afirmó que “se diagnostica de una manera super simple, con un estudio que es una prueba de aliento, donde se sopla en una bolsita que contiene gases como el hidrogeno y metano, y ahí cuando el individuo sopla se detecta la cantidad de hidratos de carbono que despide. Al dar el resultado se puede entender la cantidad de microorganismos que habitan en el intestino. Si hay demás, hay un desequilibrio y es porque presentan esta patología”.

Consecuencias

Sobre las consecuencias nutricionales que puede traer el síndrome si no se trabaja, indicó: “Mala absorción de las grasas, mala absorción de vitaminas, uno empieza a perder energías y se siente cansado, también genera pérdida de peso. Por lo general, uno no empieza a aumentar de peso, sino que empieza a disminuir el peso, hay insuficiencia de vitamina b12, genera anemia, y por eso también es que se genera ese cansancio, además, intolerancias alimentarias que es cuando uno come gluten, lactosa, fructosa y polialcoholes”, aseveró Legnani.

Tratamiento

A la hora de tratar este síndrome, se debe comenzar con la ingesta. En este sentido, la nutricionista explicó que “una vez que se detectó que la persona tiene SIBO, el tratamiento nutricional que se realiza es para ayudar al individuo a que no sufra esos malestares y dolores. Para ello en el plan nutricional, se reducen primero los azúcares y las harinas”. “Lo importante es mejorarle la alimentación, evitar lo frito, evitar las gaseosas porque eso también genera distención abdominal. También, hay que evitar los ultras procesados porque todos los compuestos que tienen influyen en que crezca esa cantidad de microorganismos”, concluyó.

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