Qué era el START III, el último pilar de contención nuclear entre EE.UU. y Rusia

La vigencia del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas expiró este 5 de febrero de 2026.

Durante las últimas cinco décadas, Moscú y Washington –que poseen los mayores arsenales nucleares del mundo– mantuvieron un régimen de control de sus armas estratégicas ofensivas. 

En la plena Guerra Fría, la URSS y EE.UU. firmaron en 1972 los primeros documentos en ese ámbito: el Acuerdo Provisional sobre Ciertas Medidas Relativas a la Limitación de Armas Estratégicas Ofensivas (SALT I), para restringir la cantidad de misiles balísticos y lanzadores de ambas partes; y el Tratado sobre Misiles Antibalísticos (Tratado ABM), para limitar el número de sistemas antimisiles.

Desde entonces, ambas partes han contado con un acuerdo vigente sobre el control del arsenal nuclear. Sin embargo, la situación cambió este 5 de febrero de 2026, con la expiración del último pilar de contención nuclear entre los dos países, el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, conocido también como START III o Nuevo START.

¿En qué consistía el START III? 

El START III fue firmado el 8 de abril de 2010 en la capital checa, Praga, por los entonces presidentes de Rusia y EE.UU., Dmitri Medvédev y Barack Obama, respectivamente, y entró en vigor en febrero de 2011. El convenio era vigente durante 10 años. A principios de 2021, ambas partes acordaron prorrogarlo sin condiciones previas.

El acuerdo abarcaba los misiles balísticos intercontinentales (ICBM, por sus siglas en inglés), los misiles balísticos que se lanzan desde submarinos (SLBM), los bombarderos pesados ​​(HB), las ojivas de esta categoría de armas y los lanzadores de los ICBM y SLBM.

El tratado estipulaba que el número total de armas estratégicas ofensivas en poder de ambas partes, siete años después de su entrada en vigor (5 de febrero de 2018) y posteriormente, no excedería de:

  • 700 unidades de portadores desplegados.
  • 1.550 unidades de ojivas nucleares desplegadas.
  • 800 unidades de lanzadores desplegados y no desplegados.

EE.UU. alcanzó su punto de referencia en septiembre de 2017, y Rusia el 5 de febrero de 2018.

El documento también establecía que las dos naciones tendrían derecho a determinar de forma independiente la composición y estructura de sus armas estratégicas ofensivas. Sin embargo, se les prohibía que las establecieran fuera del territorio nacional de cada país.

Intentos de Rusia de prolongar el tratado y reacción poco clara de EE.UU.

En febrero del 2023, Moscú suspendió su participación en el pacto, debido a que Washington “destruyó la base legal en materia de control de armas y seguridad” al poner a actuar la infraestructura militar de la OTAN en contra de Rusia. Sin embargo, las partes siguieron intercambiando notificaciones sobre ejercicios de fuerza estratégica y lanzamientos de misiles balísticos intercontinentales y sobre los que se lanzan desde submarinos. En cada momento se adhirieron a las limitaciones cuantitativas previstas en el tratado. En este contexto, Rusia siempre declaró que tenía la intención de cumplir con las restricciones previstas dentro del plazo de vigencia del acuerdo.

Así, en septiembre pasado, el líder ruso, Vladímir Putin, afirmó que Moscú está dispuesto a seguir adhiriéndose al tratado durante un año más tras su expiración, si EE.UU. adopta medidas similares. Asimismo, recordó que el acuerdo desempeñaba un papel positivo en el mantenimiento del equilibrio estratégico y la previsibilidad en el ámbito de las armas ofensivas estratégicas.

Comentando inicialmente la iniciativa rusa, el presidente estadounidense, Donald Trump, la calificó de “buena idea”. Sin embargo, posteriormente no mostró preocupación por la posible expiración del tratado. “Si expira, expira”, afirmó. “Simplemente haremos un acuerdo mejor”, añadió, dejando además abierta la posibilidad de “involucrar a un par más de actores”.

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