“QUE DESPRECIEN A UN HIJO ES LO PEOR QUE TE PUEDEN HACER”

DOLOROSO TESTIMONIO DEL ABANDONO PATERNAL

Un joven de San Nicolás expresó a través de un doloroso mensaje su intención de desaparecer de la vida de su hija. El texto, que llegó a millones de personas, plantea un desligue de responsabilidades y afectos con la pequeña como si se tratara de algo optativo y sin consecuencias. “Soy partidaria de que todo vuelve y llega, más cuando uno hace daño. El cachetazo de vuelta ante un abandono es cuando la criatura crece y no quiera tener vínculo con él”, reflexionó Daniela, mamá de la niña afectada, en diálogo con EL NORTE.

La maternidad de Daniela para con la pequeña «G» expresa una declaración de amor diaria

Carolina Mitriani
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La historia de una joven de La Emilia y su pequeña hija, «G», se volvió viral en redes sociales tras la llegada de un mensaje estremecedor. El padre de la niña envió a Daniela Ramos un texto de despedida, como si se tratara del cierre de una relación institucional. Pero esa «institución» era en realidad su vínculo (ya casi inexistente) con «G». “Si algún día nos cruzamos por alguna casualidad, no existo, no existimos”, dijo el nicoleño «M» en sus caracteres, en los que da cuenta de su deseo de hacer “como si no hubiera pasado nada”. Pero pasa algo: una niña condicionada por el abandono y una mamá obligada a hacer malabares económicos y psicológicos para maternar.



El texto de «M» llegó pasadas las dos de la tarde: “Daniela, te mando este mensaje para no hacer esperar más ni para que no haya más problemas y quede todo en claro. Mirá, yo no estoy preparado, no me sale, no sale nada de mí”, mientras continuaba refiriendo sobre el punto final de su paternidad: “No tengo iniciativa de ir a buscarla (…) el tiempo pondrá todo en su lugar”.

“Cuando recibí el WhatsApp lloré. Fue mucha tristeza, impotencia. Que desprecien a un hijo es lo peor que te pueden hacer. Hoy estoy más calma, lo proceso día a día. «G» tiene mucho amor”, contó Daniela Ramos a EL NORTE. Esto no resultó algo aislado o impulsivo por parte del joven, dado que sostenía conductas despreciables en el vínculo con su expareja y la bebé. “Los hechos hablaban por sí solos: hacía un mes casi no buscaba a «G». Ya lo veía venir otra vez, ya que la vez anterior fue distinto, sin anticipación, sin mensaje. Desapareció 10 meses”, detalló la mamá de la pequeña.

“Qué mal padre”

La historia de «G» y Daniela no es un caso entre millones. Forma parte de una sistematización del abandono paterno como algo natural, normal, una responsabilidad optativa. “No puede ser cuando quieran o si quieren, cuando puedan, cada tanto, o simplemente ‘si no le nace’”, reflexionó la joven mamá. Tal es la inexistente o baja culpa que sintió este padre que, tras viralizarse el chat, se conoció que reincidía en esta conducta: despreció a otro hijo pequeño. A partir del dolor en común, Daniela y Delfina (mamá del nene) generaron un lazo de amistad y mantienen el vínculo entre los dos hermanitos.



“Dirás ‘qué HDP, qué mal padre’. Sí, soy eso. Pero prefiero ir con la verdad de lo que me pasa, no quiero líos, no quiero peleas (…) y terminar todos mal o con denuncias”, decía el mensaje de WhatsApp, que da cuenta de sus valores y valida los testimonios de las dos mamás de sus hijos.

Naturalidad

Daniela entiende que “esto no viene de ahora, viene de años. Hoy sí es más frecuente en padres jóvenes. Con decirte que a veces la gente lo naturaliza diciendo ‘Una genia, lo/a crío sola’. Atrás de eso decís ‘Y… si vos no pudiste, no quisiste, no te salió’. Detrás de ese abandono estamos limitadas económicamente y psicológicamente. Tenemos que salir a flote porque a nosotras sí nos tiene que ‘salir’. Es triste”.

A partir de la dispersión del contenido del mensaje de «M», fueron muchas las chicas que contactaron a Daniela para contar sobre casos similares e incluso con escaladas de violencia superiores, de las que llenan los cajones de la Justicia argentina. Cada uno puede revisar en su entorno y encontrar este tipo de historias, arraigadas a un mal estructural y naturalizado.



“Yo abrazo a cada mamá que está atravesando mi misma situación. Hablen, vayan por lo que les corresponde. Hay profesionales del Estado excelentes, abogados, psicólogos dispuestos a ayudarnos y me refiero en todos los aspectos. No estamos solas”, comparte Daniela.

A modo de mensaje para los papás que comparten la conducta del progenitor de la pequeña «G», Ramos plantea: “Es duro decir algo concreto porque hay miles de situaciones distintas. Por ejemplo, hay padres que no saben serlo porque le faltó la presencia del suyo y se esfuerza y aporta desde otro lugar porque sí lo siente. Hay padres que están atravesando enfermedades de adicciones y es preferible buscar ayuda desde otro lado. Hay padres que se desviven por un hijo -como el mío- y después están como el de ‘G’, que son consentidos por sus familias, haciendo y deshaciendo a su manera como si a la psiquis de las criaturas no le afectara”.

Largo camino

Para Daniela, “ser papá es un rol que se construye día a día. Fortalecer, estar, dar”. Desde el 6 de enero del 2021 está separada de «M» y no convive más con él, estando ahora con su familia. Sus familiares representan un refugio ante este dolor y las responsabilidades duplicadas: “Si no fuera por ellos, hoy no sé qué sería de nosotras. Hoy no cuento con un trabajo estable como para independizarme. La crianza es muy dura, hay días peores que otros, hay días que estás agotada físicamente, mentalmente porque ‘G’ es súper activa y no queda otra que poder, hacer ‘una lloradita’ y a seguir”.



Del lado paterno, el panorama suele coincidir en algo opuesto. “Para una mamá no está bien ni tomar ni fumar. Cuando después están estos tipos de hombres que abortan a los pibes ya nacidos y siguen por la vida como si nada. Esto tiene que terminar por nuestras hijas, sobrinas y hermanas”, reflexionó Daniela, a sabiendas de que el modus operandi es habitual.

Hartas pero juntas

El crecimiento de los movimientos feministas teje día a día redes de contención, donde las historias que parecen ser una situación individual se encuentran con las estructuras sociales que las propician. “Es espectacular tenernos. De hecho, Vanesa Vargas, abogada feminista de la zona, se ofreció a acompañarme y asesorarme con todo esto”, contó Daniela Ramos, dando cuenta del apoyo que encuentra en otras mujeres.

“Creo que no existe una solución mágica. Los varones no van a asumir el compromiso de igualdad ante la crianza de un día para otro”, analizó Ramos con pesar, considerando que “es un camino largo, una construcción social en la que debemos participar todos los sectores e instituciones. Es urgente el trabajo de concientización y compromiso con los más chiquitos, desde lo educativo, salud, deporte”.

Para Daniela, “estamos en medio de un cambio que arrancó hace mucho con los movimientos feministas que hicieron visible la injusticia machista/patriarcal. Nos toca continuar ese proceso de deconstrucción si le queremos dejar a los niños una sociedad justa y una infancia feliz. La Justicia debe ponerse firme al respecto”.

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