Nuevo reclamo ambiental por la obra costera en Punta Lara

NewsITe
La organización ambiental Nuevo Ambiente volvió a encender las alarmas en Punta Lara al denunciar que la primera etapa del Paseo Costero habría implicado la pérdida de más de 200.000 metros cuadrados de playa. El planteo, formalizado el 30 de agosto ante el Ministerio de Ambiente de la provincia de Buenos Aires, apunta de lleno a la gestión del intendente de Ensenada, Mario Secco, y exige explicaciones oficiales sobre el alcance y la legalidad de la obra.
Según la presentación, la ONG busca conocer qué estudios, autorizaciones e inspecciones respaldan la ampliación del murallón costero. En particular, pide constatar si se realizaron un Estudio de Impacto Ambiental y su correspondiente Declaración de Impacto Ambiental, además de informes hidráulicos, hidrológicos, geológicos y geotécnicos que evalúen el comportamiento del río y la costa antes, durante y después de los trabajos.
La estimación de pérdida de playa —unos 200.000 m²— se refiere al sector próximo al camping de ATE y responde a cálculos propios de la entidad ambientalista, que hasta el momento no fueron respaldados por una pericia oficial difundida. De acuerdo con Nuevo Ambiente, los primeros dos kilómetros del paseo habrían modificado la línea de ribera, reduciendo de manera significativa la franja de arena. El nuevo tramo del murallón, actualmente en ejecución, se extendería entre 800 metros y un kilómetro, según los datos difundidos por el Municipio y por quienes se oponen al proyecto.
Dos versiones enfrentadas sobre el impacto de la obra
El pedido presentado ante la Provincia incorpora un giro en el conflicto: ya no se limita a cuestionar a la Municipalidad de Ensenada, sino que apunta a la responsabilidad del organismo de control ambiental bonaerense. La ONG reclama que se identifique claramente qué oficinas intervinieron en la evaluación del proyecto y bajo qué actos administrativos se autorizaron las distintas etapas. Además, solicita antecedentes sobre inspecciones, participación ciudadana, planes de mitigación y eventuales medidas de restauración del ambiente costero.
Desde el gobierno municipal, la respuesta fue categórica. El secretario de Gestión Pública, Agustín Duscovich, aseguró que la obra cumple con todos los requisitos legales, que cuenta con los estudios necesarios y con las aprobaciones correspondientes. Sostuvo, además, que los trabajos se realizan con fondos municipales, a través de licitación pública, y que el objetivo central es proteger a Punta Lara del avance del Río de la Plata, ampliar el espacio público y fomentar el turismo en la zona costera.
Duscovich también atribuyó las críticas a motivaciones políticas de integrantes de la ONG, sumando un condimento de tensión a un debate que ya combina cuestiones técnicas, ambientales y electorales. En este escenario, conviven dos relatos irreconciliables: mientras Nuevo Ambiente afirma que no se hizo la evaluación ambiental adecuada, la Comuna insiste en que toda la documentación está en regla, aunque aún no se exhibió de manera accesible en el debate público.
Área protegida, erosión y costo político del proyecto
El conflicto adquiere mayor relevancia por la particularidad del área intervenida. La costa del Río de la Plata y sus canales en Ensenada fue declarada Área Natural Protegida mediante la Ordenanza 1829/94, una norma que, según la ONG, debería haber sido central en la evaluación del proyecto. La presentación ante el Ministerio de Ambiente pregunta expresamente si esta condición fue considerada y de qué manera se ponderaron los riesgos sobre humedales, juncales, biodiversidad y dinámica costera.
Especialistas en gestión costera advierten que los humedales y las franjas de vegetación ribereña no sólo tienen valor paisajístico o recreativo, sino que funcionan como amortiguadores naturales del oleaje y pueden reducir procesos de erosión. La sustitución de estos ambientes por estructuras rígidas de hormigón, como murallones o tablestacas, puede alterar la circulación del agua y la sedimentación, generando impactos que, en algunos casos, se hacen visibles recién a mediano plazo.
- La ONG estima una pérdida de más de 200.000 m² de playa cerca del camping de ATE.
- El Municipio informó que en los primeros 100 metros de la segunda etapa se colocaron 150 tablestacas y que el paseo se prolongará más de 800 metros.
“Buscamos defender Punta Lara del avance del río, ampliar el espacio público y promover el turismo”, sostuvo el secretario de Gestión Pública de Ensenada, Agustín Duscovich, al defender el proyecto del Paseo Costero.
Más allá de que no está probado que Secco haya impulsado una obra ilegal ni que la totalidad de la pérdida de playa responda exclusivamente al Paseo Costero, el nuevo pedido formal obliga a las autoridades provinciales a transparentar el expediente. La discusión sobre la costa de Punta Lara, su protección ambiental y el modelo de desarrollo turístico y urbano que se pretende para la zona promete seguir abierta en los próximos meses, mientras la obra avanza y la documentación oficial aún no despeja todas las dudas planteadas por las organizaciones ambientalistas.

