El proyecto permitiría anular un DNU con el rechazo de una sola cámara y reduciría su vigencia a tres meses

Tras conseguir un ajustado quórum, la oposición buscaba esta tarde convertir en ley la reforma del régimen de decretos de necesidad y urgencia. La iniciativa busca restringir la capacidad del presidente de gobernar a través de esa herramienta, lo que generó inquietud en la Casa Rosada.
El temario de la sesión incluye interpelaciones y pedidos de informes a funcionarios del Poder Ejecutivo, aunque el punto central es la modificación de la ley 26.122, que regula los DNU. Si el proyecto se convierte en ley, la oposición podrá anular un decreto presidencial con el rechazo de una sola cámara del Congreso.
Un cambio en la relación de poderes
La normativa actual fue diseñada por la entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner, durante el gobierno de Néstor Kirchner, con el objetivo de reforzar el modelo de hiperpresidencialismo. Desde entonces, resultó casi imposible para las oposiciones de turno lograr la derogación de decretos del Poder Ejecutivo.
Con la reforma propuesta, los DNU tendrán una vigencia máxima de tres meses desde su publicación en el Boletín Oficial. En ese plazo, el oficialismo deberá conseguir la convalidación en ambas cámaras para mantenerlos vigentes.
Restricciones y nuevos límites
La iniciativa establece que la oposición solo necesitará el rechazo en una de las cámaras para anular un decreto. Además, el Poder Ejecutivo no podrá dictar otro DNU sobre la misma materia hasta el siguiente año parlamentario.
El texto también prohíbe que un mismo decreto abarque más de una materia, como ocurrió con el DNU 70/2023, cuestionado por su amplitud.
La reforma, que cuenta con media sanción del Senado, podría convertirse en una de las modificaciones institucionales más relevantes del actual período legislativo.

