Especialistas alertan que la pirámide demográfica se invierte, los aportes de jubilación no alcanzan y el Estado no podrá sostener los beneficios actuales.

“El sistema previsional está quebrado”. Así lo plantearon tres referentes en materia económica y previsional durante un debate organizado por Infobae. Advirtieron que, dentro de dos décadas, el régimen jubilatorio argentino colapsará si no se aplican reformas estructurales.
Jorge Colina, director de IDESA, fue tajante: “Hoy la jubilación es una miseria. En el futuro va a ser peor que una miseria. Vayan preparándose”. Lo acompañaron la abogada Andrea Falcone, especialista en derechos de las personas mayores, y el economista Ignacio Apella, del Banco Mundial.
Más beneficiarios que aportantes
Los expertos alertaron que, en 20 años, el 20% de la población actual de entre 40 y 49 años se jubilará. En ese momento, habrá más personas cobrando beneficios que trabajadores activos haciendo aportes.
“Para todos los que tienen menos de 50 años, la jubilación como la conocemos se terminó”, aseguró Falcone. Colina reforzó: “Si pensamos que los jóvenes van a soportar las jubilaciones de los viejos, eso ya no es sostenible”.
Apella explicó que hoy el ratio es de apenas 1,8 aportantes por jubilado, cuando se necesitarían al menos cuatro. También indicó que en 2015 había 800.000 nacimientos por año; hoy son solo 400.000. “Cada vez habrá más adultos mayores y menos jóvenes”, afirmó.
Informalidad y moratorias
Además del cambio demográfico, el sistema enfrenta una creciente informalidad laboral. Hoy, la mitad de los trabajadores no realiza aportes previsionales. La mayoría son cuentapropistas o empleados no registrados.
Las moratorias permitieron incluir a millones de personas, pero también generaron distorsiones. “Cinco de cada diez jubilaciones se completaban con moratoria al principio. Hoy son siete de cada diez”, señaló Falcone. Eso achata los beneficios y profundiza la percepción de injusticia.
El 13% de quienes alcanzan la edad jubilatoria nunca aportó. El 57% hizo aportes parciales. Solo tres de cada diez cumple con los 30 años requeridos.
Una pirámide que se invierte
“La pirámide se está invirtiendo. Vamos a tener un vértice aportando y una gran base cobrando. Eso no es sostenible ni en Argentina ni en ningún lugar del mundo”, sostuvo Colina.
El principio de solidaridad intergeneracional, donde los activos financian a los pasivos, ya no alcanza. “Con mis aportes se pagan las jubilaciones actuales, pero ya no hay quienes aporten para la mía. Eso es lo que está roto”, resumió Falcone.
Qué se puede hacer
Los tres especialistas coincidieron en que el sistema necesita una reforma profunda. Propusieron eliminar el requisito de los 30 años de aportes y calcular el haber según los años efectivamente cotizados.
“Si cotizaste 15 años, te corresponde el 1,5 % de tu salario promedio por cada uno. Y si estás por debajo de un piso mínimo, el Estado lo completa”, explicó Colina.
Ese modelo combinaría una prestación universal financiada con impuestos, como la PUAM, con un haber proporcional a los aportes. Apella insistió en la necesidad de consensuar niveles mínimos de aceptación social para avanzar.
Ahorro y reinvención personal
Falcone recomendó que quienes hoy tienen empleo formal empiecen a construir un ahorro previsional complementario. El Estado no podrá sostener los niveles actuales de cobertura, especialmente para la clase media.
La vida de tres etapas —estudio, trabajo, jubilación— se estira y fragmenta. “Vamos hacia un modelo de múltiples reinvenciones laborales”, plantearon.
Modelos como el español —que combina jubilación pública con capitalización privada— o el uruguayo —que ofrece una cobertura estatal hasta cierto ingreso y ahorro privado por encima— son referencias posibles.

