La jueza María Servini dictó el procesamiento de Héctor Jesús Guerrero por abuso de armas agravado. El gendarme disparó seis veces y provocó lesiones gravísimas al reportero gráfico.

La jueza federal María Servini procesó al cabo Héctor Jesús Guerrero, integrante de la Gendarmería Nacional Argentina, por el delito de abuso de armas agravado. El uniformado está acusado de haber disparado contra el fotógrafo Pablo Grillo durante una manifestación de jubilados frente al Congreso el pasado 12 de marzo.
Según la resolución judicial, Guerrero efectuó seis disparos con su pistola lanza gases, violando los protocolos de uso de este tipo de armamento. Uno de los proyectiles impactó directamente en la cabeza de Grillo, quien sufrió lesiones gravísimas que comprometieron su cerebro y lo dejaron al borde de la muerte.
La magistrada consideró que el cabo actuó con dolo eventual, es decir, que se representó la posibilidad de causar un daño grave y aceptó ese riesgo. “El aquí procesado se representó la posibilidad de producir las lesiones gravísimas, y con su actitud o predisposición psíquica, le resultó indiferente la eventualidad del resultado”, expresa la resolución citada por el diario La Nación.
Servini dispuso un embargo sobre los bienes de Guerrero por $203.000.000, ordenó que se presente periódicamente ante la autoridad policial y mantuvo la prohibición de salida del país, aunque rechazó la prisión preventiva solicitada por la querella.
El acusado admitió haber disparado, pero se declaró inocente
El mes pasado, el cabo Guerrero reconoció haber efectuado el disparo de gas lacrimógeno que hirió al fotógrafo, aunque negó haber tenido intención de dañarlo. “Soy inocente”, declaró ante el juez Ariel Lijo, quien subrogaba a Servini en ese momento.
El gendarme explicó que se encontraba de frente a los manifestantes, que “arrojaban muchísimas piedras”, y justificó su accionar en la dificultad visual generada por el humo y el agua del hidrante.
De acuerdo con el expediente, el proyectil calibre 38 mm candela “CN” impactó de lleno en la cabeza de Grillo, provocándole un traumatismo craneoencefálico grave, que requirió intervención quirúrgica y craneoplastía bilateral.
La Justicia le imputó a Guerrero haber disparado de manera horizontal y antirreglamentaria, a sabiendas del riesgo que implicaba su accionar. La querella señaló que el fotógrafo “estaba de cuclillas, tomando fotos, sin representar ningún peligro para terceros”, y que los disparos fueron dirigidos directamente hacia él, contrariando la normativa vigente.
De averiguación de delito a tentativa de homicidio
El caso fue inicialmente caratulado como averiguación de delito, pero se modificó a “homicidio en grado de tentativa” tras el agravamiento del cuadro clínico de Grillo durante su internación.
El procesamiento dictado por Servini marca un avance en la investigación judicial por la represión ocurrida el 12 de marzo, cuando el fotógrafo fue herido mientras cumplía su labor profesional en la cobertura de la manifestación de jubilados frente al Congreso Nacional.

