El mensaje de Prevost tras el 11-S que vuelve a cobrar fuerza

NewsITe
Diez días después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, el entonces reverendo Robert Prevost —quien años más tarde sería elegido papa León XIV y se convertiría en el primer pontífice estadounidense— dejó un mensaje que hoy vuelve a resonar: advirtió sobre los peligros de la venganza y vinculó la violencia con la pobreza y la injusticia global.
Prevost, que el 14 de septiembre de ese año asumió como prior general de la Orden de San Agustín, se dirigió a sus hermanos religiosos durante una misa celebrada en la Basílica de Santa María del Popolo, en Roma. Allí, frente al estupor mundial que dejaron las imágenes de las Torres Gemelas desplomándose en Nueva York, pidió que la respuesta no fuera el odio sino la búsqueda de paz y reconciliación.
“La violencia que el mundo presenció en Estados Unidos la semana pasada es un trágico recordatorio de una serie de problemas que se agravan en todo el mundo”, expresó entonces, según recordó la cadena CNN y consignó la agencia Noticias Argentinas. Para Prevost, los ataques del 11-S no podían analizarse aislados de un contexto global marcado por la exclusión y la desigualdad.
En ese mensaje, el futuro León XIV subrayó que el odio y la violencia tienden a multiplicarse mientras millones de personas son empujadas a la pobreza extrema y sufren diferentes formas de injusticia. Mencionó una cifra que sigue siendo un duro llamado de atención: cada día, unas 24.000 personas mueren en el mundo a causa del hambre. Un dato que, para él, evidencia una humanidad atravesada por la desesperación y la falta de esperanza.
Llamado a la paz y mirada global
Frente a un clima internacional dominado por el reclamo de represalias contra los responsables de los atentados, Prevost instó a los agustinos a adoptar una actitud distinta. “Mientras muchos buscan venganza, nosotros, los agustinos, debemos dar un testimonio ejemplar de los valores evangélicos de unidad, diálogo, paz y reconciliación”, sostuvo el religioso, recién elegido para conducir la orden.
Su reflexión sobre el 11-S será incluida en el libro “Libertad bajo la gracia”, una recopilación de sus escritos como líder de los agustinos que será publicada en inglés. La obra busca mostrar cómo, a lo largo de los años, Prevost insistió en la necesidad de interpretar los grandes conflictos contemporáneos desde una clave que combine justicia social, defensa de la dignidad humana y compromiso por la paz.
En aquel mensaje de 2001, el ahora papa León XIV también destacó la creación de una nueva provincia de la orden agustina en Nigeria, un país marcado por tensiones religiosas entre comunidades musulmanas y cristianas. Para Prevost, ese paso resultaba significativo justamente por la necesidad de promover ámbitos de encuentro y diálogo en regiones atravesadas por conflictos interreligiosos.
- Advirtió tempranamente sobre la “espiral de venganza” tras el 11-S.
- Vinculó la violencia con la pobreza, el hambre y la injusticia estructural.
- Reivindicó la paz, el diálogo y la reconciliación como respuesta cristiana.
- Subrayó la importancia de la presencia agustina en zonas de tensión religiosa como Nigeria.
“El odio y la violencia no harán más que crecer mientras haya personas obligadas a vivir en la pobreza extrema, oprimidas por tantas formas de injusticia”.
Más de dos décadas después, las palabras de Prevost recuperan vigencia en un mundo atravesado por guerras, crisis humanitarias y brechas de riqueza cada vez más profundas. Su llamado a superar la lógica de la revancha y a apostar por la justicia social y la reconciliación vuelve a instalarse como uno de los ejes centrales de su pensamiento, ahora desde el sillón de Pedro.

