Presupuesto 2027: alertan riesgos para cumplir la meta fiscal

La economista Irina Moroni analizó los supuestos del proyecto oficial

Irina Moroni analizó el Presupuesto 2027 y sus metas fiscales

NewsITe

La economista jefe de la Fundación Capital, Irina Moroni, advirtió que el cumplimiento de la meta fiscal prevista en el Presupuesto 2027 dependerá en gran medida de que se concrete el crecimiento económico proyectado por el Gobierno. El proyecto oficial prevé para el año próximo un superávit primario del 1,5% del PBI, el mismo nivel que se busca alcanzar en 2026.

En diálogo con la agencia Noticias Argentinas, la analista, referente del equipo que encabeza Martín Redrado, señaló que la hoja de ruta fiscal luce exigente, sobre todo en un contexto en el que el propio Ejecutivo viene adoptando medidas puntuales para sostener la recaudación, como la intervención reciente de la Comisión Nacional de Valores (CNV) para morigerar la caída de ingresos por el impuesto a los créditos y débitos bancarios.

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Según el proyecto, los ingresos tributarios del Sector Público Nacional pasarían del 14,1% al 14,4% del PBI en 2027, mientras que los ingresos totales subirían del 15,5% al 15,7%. Ese incremento se apoya en una hipótesis de crecimiento del producto del 4% para el próximo año, un supuesto que Moroni considera optimista y clave para evaluar la consistencia de las proyecciones oficiales.

Dependencia del crecimiento y cambios en la recaudación

Moroni subrayó que, tras tres años consecutivos de recortes del gasto en términos del PBI, el presupuesto 2027 ya no propone una nueva baja del gasto primario sobre la economía. En ese marco, el objetivo de superávit descansa casi exclusivamente en la mejora de los ingresos, lo que aumenta la sensibilidad de la meta fiscal ante cualquier desaceleración de la actividad o shock externo.

Dentro de la estructura de recursos, el proyecto contempla una caída de las contribuciones a la seguridad social, asociada a la puesta en marcha del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), lo que implica un cambio en la forma de financiar parte del sistema previsional y el mercado de trabajo. También se prevé una menor recaudación del impuesto sobre los Bienes Personales, vinculada a la reducción de alícuotas dispuesta por el Gobierno.

Gasto social, subsidios y tarifas de energía

Del lado del gasto, el Presupuesto estima que el gasto primario subirá del 14% al 14,2% del PBI en 2027. La mayor presión provendrá de las prestaciones sociales, que crecerían incluso cuando el texto enviado al Congreso propone derogar la fórmula de movilidad que actualiza la Asignación Universal por Hijo (AUH). Este punto abre interrogantes sobre la futura dinámica de los programas sociales y el poder adquisitivo de sus beneficiarios.

  • Se proyecta un incremento de las prestaciones sociales dentro del gasto total.
  • Se anticipa una fuerte reducción de los subsidios económicos, en particular los energéticos.
  • El Gobierno fija metas de cobertura de costos de generación mediante tarifas cercanas al 95% para usuarios sin subsidios.

Uno de los ejes más sensibles del plan es la reducción de subsidios a la energía. El proyecto establece que las tarifas de electricidad deberán cubrir el 94,62% del costo de generación para los usuarios residenciales sin subsidio y el 64,27% para quienes están incluidos en el esquema de Segmentación Energética (SEF). De concretarse, esto implicaría aumentos adicionales en las facturas, con impacto directo sobre el bolsillo de los hogares y la competitividad de las empresas.

“El cumplimiento de la meta fiscal descansa, en buena medida, en el aumento previsto de los ingresos y en que se concrete el crecimiento económico proyectado para el próximo año”, advirtió Moroni.

En síntesis, el Presupuesto 2027 vuelve a colocar al superávit fiscal como eje de la estrategia económica, pero se apoya en supuestos de actividad y recaudación que distintos analistas consideran desafiantes. La discusión en el Congreso estará marcada por el debate en torno al ajuste de subsidios, la protección del gasto social y la viabilidad de un escenario de crecimiento del 4% en una economía que todavía arrastra desequilibrios macroeconómicos y tensiones sociales.

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