El proyecto, que llegaría a más de $35.000 millones, será presentado esta semana junto a la nueva ordenanza fiscal impositiva. La oposición cuestiona el retraso, el aumento de tasas y la ampliación de la planta política.

El Ejecutivo Municipal, encabezado por el intendente Mauro Poletti, presentará esta semana ante el Concejo Deliberante el presupuesto de gastos para el año 2026 y la ordenanza fiscal impositiva que definirá el aumento de tasas para el próximo período. El proyecto llega con demoras, tensiones políticas y un marcado incremento que ya genera debate en el arco opositor.
Aunque aún no se difundieron cifras oficiales, fuentes municipales anticiparon que el nuevo presupuesto superaría los 35.000 millones de pesos, lo que implica un aumento cercano al 80% respecto de los 22.000 millones aprobados para 2025. La suba, incluso por encima de la inflación anual estimada en torno al 30%, se fundamenta en el crecimiento del gasto y en la previsión de mayores erogaciones en salud, obras y asistencia social. Dentro del paquete se incluye también el presupuesto del Hospital José María Gomendio, uno de los ejes señalados como prioritarios.
Sin embargo, el contexto económico y administrativo agrega tensión al tratamiento del proyecto. En 2025, el municipio había consumido cerca del 80% del presupuesto anual antes de las elecciones de septiembre, lo que derivó en un ajuste forzado durante los últimos meses del año. La oposición sostiene que parte de ese gasto se vinculó a acciones electorales y no a las prioridades fijadas por el propio gobierno.
El retraso en la presentación del nuevo presupuesto también alimenta las críticas. Según la normativa, el Ejecutivo debía elevarlo en octubre. Poletti solicitó una prórroga que vence este mes, por lo que la presentación llega sobre el límite. Desde los bloques opositores advierten que esta demora se suma a una “falta de transparencia” sostenida, señalando que durante todo el 2024 no se brindaron informes claros sobre el estado real de las cuentas ni sobre diversos gastos considerados “superfluos”.
Otro punto de polémica es el incremento de la planta política. Legisladores de la oposición remarcan que el Ejecutivo prevé ampliar los cargos de designación directa, con salarios superiores a los 2 millones de pesos mensuales, en un contexto donde el promedio salarial de los empleados municipales ronda los 300 mil pesos. La medida es vista como contradictoria con el discurso de austeridad y como un privilegio hacia sectores afines al intendente.
Pese a las críticas, Poletti llegará a la discusión del presupuesto con una ventaja clave: desde el 10 de diciembre contará con mayoría absoluta en el Concejo Deliberante, lo que facilitará la aprobación tanto del nuevo cálculo de recursos como de la actualización de tasas. Desde la oposición temen que el cuerpo legislativo se convierta en una “escribanía” del Ejecutivo, limitando el debate sobre las prioridades locales.
Todo esto ocurre mientras el municipio enfrenta un fin de año complejo, con dificultades para cerrar las cuentas y la necesidad de solicitar asistencia financiera a la Provincia para asegurar el pago de sueldos y aguinaldos.

