Trump condiciona ayuda a Ucrania para forzar acción en Ormuz

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Buenos Aires, 2 de abril (NA) – El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a colocar a sus aliados europeos bajo fuerte presión al vincular el apoyo militar a Ucrania con la formación de una “coalición de voluntarios” destinada a reabrir el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles del mundo. La información fue revelada por el diario británico Financial Times, que citó a funcionarios al tanto de las negociaciones.
Según trascendió, el mes pasado Trump reclamó a las Armadas de los países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que aportaran buques y recursos para garantizar el restablecimiento de la seguridad en esa vía de navegación, prácticamente paralizada en medio de la escalada del conflicto que enfrenta a Estados Unidos e Israel con Irán y actores aliados en la región.
Diversas capitales europeas respondieron con cautela e incluso con rechazo a ese planteo. Fuentes consultadas por la prensa internacional señalaron que, para varios gobiernos, una operación de ese tipo resulta inviable mientras continúe la tensión bélica en Medio Oriente, y que la prioridad inmediata sigue siendo la defensa de Ucrania ante la invasión rusa. “No es nuestra guerra”, resumieron algunos funcionarios, marcando distancia respecto de la lógica de confrontación directa con Irán.
La amenaza sobre el mecanismo PURL
De acuerdo con Financial Times, frente a la resistencia europea, Trump amenazó con suspender los suministros al mecanismo PURL, el esquema de compras conjuntas de armamento impulsado por la OTAN para abastecer a Ucrania y financiado mayoritariamente por países europeos. El eventual bloqueo estadounidense pondría en riesgo una de las principales herramientas de apoyo militar a Kiev.
Ante este escenario, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, habría intervenido de urgencia para contener la crisis política dentro de la Alianza. A instancias suyas, un grupo de socios clave –entre ellos Alemania, Francia y el Reino Unido– consensuó un comunicado difundido el 19 de marzo, en el que manifestaron su “disposición a contribuir a los esfuerzos apropiados para garantizar un paso seguro por el estrecho (de Ormuz)”.
Fuentes diplomáticas citadas por el mismo medio indicaron que Rutte impulsó ese texto luego de que Trump amenazara directamente con abandonar el PURL y, en un plano más amplio, revisar el respaldo de Washington a Ucrania. El mensaje buscó, al menos, enviar una señal de flexibilidad hacia la Casa Blanca sin comprometer de inmediato una operación militar concreta.
Alcance de la OTAN y debate interno europeo
La posición no es unánime entre los socios. La ministra delegada francesa para las Fuerzas Armadas, Alice Rufo, remarcó recientemente que la OTAN es una alianza concebida para la defensa del área euroatlántica y que no tiene entre sus objetivos desplegar operaciones en el estrecho de Ormuz, territorio que tradicionalmente se enmarca en misiones de coaliciones ad hoc o bajo mandato de Naciones Unidas.
- Trump condiciona la continuidad del apoyo militar a Ucrania a un mayor involucramiento europeo en la seguridad del estrecho.
- Varios gobiernos del Viejo Continente cuestionan que la Alianza Atlántica se aleje de su mandato original y se arriesgue a una confrontación directa en Medio Oriente.
“No es nuestra guerra”, sostuvieron funcionarios europeos al rechazar una mayor intervención militar en el estrecho de Ormuz.
La ofensiva diplomática de Trump expone, una vez más, las tensiones internas de la OTAN sobre qué conflictos priorizar y hasta dónde llegar en el apoyo a Ucrania. Mientras se discuten eventuales misiones navales en una de las zonas más sensibles del comercio mundial de petróleo, Europa intenta equilibrar su dependencia estratégica de Estados Unidos con la necesidad de no quedar arrastrada a una escalada mayor con Irán y sus aliados.

