La iniciativa también alcanzaría a la publicidad y establecería un plazo de 12 meses para que las empresas se adapten a las nuevas exigencias.

Un proyecto de ley presentado en la Cámara de Diputados de la Nación busca establecer un sistema obligatorio de etiquetado para los huevos que se comercializan en Argentina. La propuesta exige que los envases informen de manera clara cómo fueron criadas las gallinas ponedoras, con el objetivo de que los consumidores puedan conocer las condiciones de producción antes de realizar sus compras.
La iniciativa fue impulsada por la diputada cordobesa Gabriela Estévez, junto con la organización internacional Sinergia Animal, dedicada a promover mejoras en el bienestar animal. Si el Congreso aprueba la propuesta, los productores deberán identificar el sistema de crianza utilizado y colocar esa información en la cara principal de cada envase, de manera visible, legible e indeleble.
El proyecto contempla cuatro categorías de producción: huevos provenientes de gallinas criadas en jaulas, libres de jaula en galpones o sobre piso, camperas o de libre pastoreo y de producción orgánica. La clasificación permitiría distinguir los métodos utilizados en las explotaciones avícolas, sin que los compradores deban recurrir a información adicional para conocer el origen del producto.
Qué cambiaría en los envases y la publicidad
La propuesta no se limita a incorporar nuevas identificaciones en los envases. También establece que las publicidades relacionadas con la comercialización de huevos deberán informar el sistema de producción correspondiente, para mantener los mismos criterios de transparencia en la presentación y promoción de los productos.
Además, el texto prohíbe utilizar imágenes, ilustraciones o elementos gráficos que puedan generar confusión sobre las condiciones de crianza. Por ejemplo, un producto proveniente de gallinas alojadas en jaulas no podría exhibir ilustraciones de animales criados al aire libre, ya que esa representación no reflejaría su sistema de producción.
Los impulsores fundamentan la iniciativa en el artículo 42 de la Constitución Nacional, que reconoce el derecho de los consumidores a recibir información adecuada y veraz. “Cada persona que compra un alimento tiene derecho a saber cómo fue producido”, afirmó Estévez durante la presentación del proyecto.
Desde Sinergia Animal aclararon que la propuesta no busca orientar las decisiones de compra hacia un sistema determinado. La organización sostiene que su objetivo consiste en brindar información sobre las condiciones de producción para que cada persona pueda elegir de acuerdo con sus preferencias.
Argentina podría alcanzar un consumo de 430 huevos por habitante
La iniciativa llega al Congreso en un contexto de elevado consumo de huevos en Argentina. Según datos citados por Sinergia Animal, durante 2026 el promedio nacional podría alcanzar las 430 unidades por persona al año, una cifra que ubicaría al país entre los principales consumidores de este alimento.
La organización también presentó los resultados de una encuesta que muestra el nivel de conocimiento de los argentinos sobre los sistemas de producción. De acuerdo con ese relevamiento, más del 78% de los encuestados desconoce que aproximadamente el 90% de los huevos producidos en el país proviene de gallinas alojadas en jaulas.
Los impulsores consideran que esa diferencia entre los métodos de crianza y la información disponible para los compradores justifica la incorporación del etiquetado obligatorio. La iniciativa permitiría identificar cada sistema de producción directamente en los productos comercializados en supermercados y otros puntos de venta.
Los antecedentes y la posición de los productores
El Congreso ya recibió una propuesta similar en 2021, aunque aquella iniciativa no consiguió avanzar en su tratamiento legislativo. En ese momento, la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (CAPIA) manifestó reparos al proyecto y sostuvo que el sector cumple con las normas sanitarias y de bienestar animal vigentes.
La nueva presentación aclara que el etiquetado no implicaría la prohibición de ninguno de los sistemas de producción utilizados actualmente. Tampoco obligaría a los establecimientos avícolas a modificar sus métodos de crianza, ya que las exigencias estarían dirigidas a la identificación de los productos y a la información suministrada al público.
En cuanto a su implementación, el texto contempla un período de adecuación de 12 meses a partir de la reglamentación de la eventual ley. Durante ese plazo, los productores y las empresas comercializadoras deberían adaptar los envases y las comunicaciones publicitarias a las condiciones establecidas.
Por ahora, la iniciativa deberá atravesar el tratamiento parlamentario para convertirse en ley. Su aprobación incorporaría nuevas obligaciones informativas a la comercialización de huevos en Argentina, sin modificar los sistemas de producción permitidos actualmente.

