Portugal sufrió, ganó con polémica y se metió en octavos

NewsITe
Portugal venció 2-1 a Croacia en el BMO Field de Canadá y avanzó a los octavos de final del Mundial 2026, en un partido cargado de tensión y polémica que tuvo como gran protagonista a Cristiano Ronaldo, autor de su primer gol en una instancia eliminatoria de una Copa del Mundo.
El encuentro, correspondiente a los 16avos de final, quedará en la memoria no solo por el tanto histórico del capitán portugués, sino también por el cierre controvertido: Croacia había alcanzado el empate agónico en el duodécimo minuto adicionado, pero el gol fue anulado por una posición adelantada detectada a través del sensor del balón y la revisión del VAR.
El conjunto dirigido por Zlatko Dalić fue el primero en golpear. A los siete minutos del segundo tiempo, Ivan Perišić aprovechó un centro pasado de Joško Štanišić y definió entre las piernas de Diogo Costa para el 1-0, coronando un inicio de complemento en el que los balcánicos habían mostrado mayor decisión ofensiva.
Portugal reaccionó de la mano de sus figuras. Rafael Leão empezó a desequilibrar por la banda izquierda y, tras varias aproximaciones, un leve agarrón sobre Renato Veiga dentro del área terminó en penal sancionado por el árbitro noruego Espen Eskas. A los 22 minutos, Cristiano Ronaldo tomó la responsabilidad, ejecutó fuerte al medio y quebró por fin su racha negativa en cruces de eliminación directa mundialistas.
Desde entonces, el duelo se volvió de ida y vuelta. Mateo Kovačić dispuso de dos chances muy claras para Croacia, con remates potentes que exigieron al máximo a Diogo Costa, mientras que Portugal respondió con el juego asociado de Bruno Fernandes y el ingreso de Gonçalo Ramos y Bernardo Silva, que le dieron frescura en ataque.
Un final cargado de VAR, drama y protesta croata
Cuando el partido parecía encaminarse al tiempo suplementario, apareció Gonçalo Ramos en el tercer minuto de descuento. Un centro desde la izquierda encontró al delantero bien plantado en el área y, con un cabezazo preciso al segundo palo, puso el 2-1 para desatar el festejo luso y el enojo del público croata presente en Toronto.
Sin embargo, la historia tenía un capítulo más. En el duodécimo minuto agregado, Joško Gvardiol convirtió el que parecía ser el 2-2 definitivo para Croacia. La celebración fue inmediata, pero el VAR intervino: la tecnología detectó un leve desvío de cabeza en la jugada previa que dejó a un futbolista croata en posición adelantada al momento del pase. Tras varios segundos de revisión, el tanto fue anulado y la protesta balcánica ganó el centro de la escena.
El árbitro Eskas, asistido por el VAR a cargo del inglés Jarred Gillett, quedó en el foco de las críticas por parte del plantel y el cuerpo técnico croata, que entendieron que el fuera de juego era milimétrico y que el contacto en el penal a Veiga había sido mínimo. Pese a los reclamos, el resultado se mantuvo y Portugal selló su clasificación.
Lo que viene: duelo de peso pesado ante España
Con esta victoria, el seleccionado de Roberto Martínez se metió entre los 16 mejores del torneo y enfrentará a España en los octavos de final, el próximo lunes 6 de julio a las 16:00 (hora argentina), en un cruce que promete ser uno de los platos fuertes del Mundial 2026.
Portugal apostará nuevamente a la experiencia de Cristiano Ronaldo, al desequilibrio de Rafael Leão y al orden defensivo de Rúben Dias y compañía, mientras que España llegará con su tradicional estilo de posesión y una camada joven que busca consolidarse en la elite. Para los lusitanos, el objetivo será seguir avanzando en un torneo en el que las expectativas son altas y en el que los detalles tecnológicos, como se vio ante Croacia, pueden definir el destino de una selección.
Portugal sufrió hasta el último segundo, pero ratificó su jerarquía y avanzó a octavos, donde lo espera una España que también sueña con levantar la Copa del Mundo 2026.
Más allá de la polémica, el triunfo portugués reavivó el eterno debate sobre la incidencia del VAR y la tecnología en el fútbol moderno, y dejó la sensación de que Croacia se despidió del Mundial envuelta en bronca, mientras que Portugal celebra y mira de frente a un nuevo desafío.

