Brecha de género en salud mental: qué hay detrás de las cifras

NewsITe
Un informe global publicado en la prestigiosa revista médica The Lancet reveló que cerca de 1.200 millones de personas —alrededor del 14% de la población mundial— conviven hoy con algún trastorno de salud mental. El dato alarma no solo por su magnitud, sino también porque representa casi el doble de los registros de 1990 y confirma que estos padecimientos ya son la principal causa de discapacidad en el planeta.
De acuerdo con el estudio, elaborado por el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud de Estados Unidos junto con la Universidad de Queensland (Australia), los grupos más afectados son los y las adolescentes de 15 a 19 años y las mujeres de todas las edades. Ansiedad y depresión encabezan el listado de diagnósticos, seguidos por los trastornos de la conducta alimentaria y los cuadros dentro del espectro autista.
Los trastornos que más crecieron en las últimas décadas
El trabajo analizó una docena de trastornos psiquiátricos en 200 países entre 1990 y 2023 y concluyó que la prevalencia global aumentó un 24% en ese período. Algunos de los cuadros que más se incrementaron fueron:
- Trastornos de ansiedad: crecieron un 65% a nivel mundial.
- Depresión: registró un aumento del 41%.
- Trastornos de la conducta alimentaria: subieron entre un 17% y un 22%.
- Trastornos del espectro autista: tuvieron un incremento del 21%.
Con estos números, los trastornos mentales ya superan en impacto a las enfermedades cardiovasculares y al cáncer a la hora de explicar años de vida perdidos por discapacidad, lo que obliga a los sistemas de salud a revisar sus prioridades.
Por qué las mujeres aparecen más afectadas
El informe subraya que la ansiedad y la depresión, así como la pérdida de años de vida saludable asociada a estos cuadros, son más frecuentes en mujeres, sobre todo a partir de la adolescencia. Antes de los 15 años, en cambio, predominan diagnósticos como autismo y TDAH, más habituales en varones.
Para la directora del Observatorio de Salud Mental de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), Victoria Vidal, la explicación se vincula con las desigualdades de género. “Las mujeres generalmente enfrentamos una doble, triple o hasta cuádruple carga horaria. Tenemos un agotamiento crónico que influye en la carga mental relacionada con la profesión, las tareas de cuidado y la gestión del hogar”, señaló en diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ.
Esa sobrecarga se refleja en datos oficiales: según el Indec, en Argentina las mujeres dedican casi siete horas por día al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, el doble que los varones, que destinan alrededor de cuatro horas. A eso se suman brechas salariales, discriminación y distintas formas de violencia que impactan de lleno en la salud mental.
Violencia de género, pobreza y maternidad: factores que agravan el cuadro
Un informe del exministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidades junto a la iniciativa Spotlight estimó que, en 2023, una de cada dos mujeres en Argentina sufrió violencia por parte de una pareja alguna vez en su vida. El 82,3% atravesó violencia psicológica y una proporción importante, violencia económica. Para especialistas como Vidal, estas experiencias dejan marcas profundas que se traducen en mayor vulnerabilidad a la ansiedad, la depresión y otros padecimientos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que la depresión es 1,5 veces más frecuente en mujeres que en varones. A escala global, más del 10% de las mujeres embarazadas y de las que acaban de dar a luz presentan síntomas depresivos, un problema muchas veces invisibilizado o minimizado en los sistemas de salud.
Las condiciones socioeconómicas también juegan un rol clave. Un relevamiento reciente de la Universidad Católica Argentina (UCA) mostró que, en 2024, el 39,5% de la población en situación de pobreza manifestó síntomas de ansiedad y depresión, con niveles de malestar psicológico “significativamente más altos” entre las mujeres que entre los hombres.
Trastornos alimentarios y estereotipos de género
Otro dato que alerta es el impacto de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Argentina es el segundo país del mundo con más casos: entre el 10% y el 15% de la población padece alguna afección vinculada a estos cuadros, y el 90% de quienes los sufren son mujeres, de acuerdo con el Colegio de Nutricionistas de la Provincia de Buenos Aires. La presión estética, los mandatos sobre la apariencia y la exposición permanente en redes sociales están entre los factores que más inciden.
¿Más diagnósticos o más padecimiento?
Vidal advierte que existe también un sesgo de género en la manera de diagnosticar: se tiende a etiquetar con mayor rapidez a las mujeres con cuadros de ansiedad y depresión, mientras que en los hombres se habla más de irritabilidad, agresividad o consumos problemáticos. Esa diferencia en el lenguaje y en la mirada médica puede enmascarar situaciones similares y contribuir a que los varones reciban menos acompañamiento especializado.
“Históricamente, las mujeres fueron asociadas a la ‘locura’ o la ‘histeria’. La balanza siempre se inclinó hacia más diagnósticos en ellas, mientras que en los hombres se minimizan o se interpretan de otro modo muchos síntomas”, señalan desde la UNQ.
En conclusión, los datos confirman que la salud mental no puede analizarse por fuera de los factores culturales, las desigualdades sociales y las relaciones de género. La sobrecarga de tareas, la precarización laboral, las distintas violencias y las exigencias cotidianas configuran un escenario que afecta especialmente a las mujeres y plantea el desafío de pensar políticas públicas con perspectiva de género, acceso equitativo a la atención y campañas de concientización que alcancen a toda la sociedad.

