La reducción de luz natural en los meses fríos altera el reloj biológico y puede impactar en el bienestar emocional, causando trastorno afectivo estacional. Cómo sentirse mejor, según los expertos.

Cuando los días tienen menos horas de luz solar, muchas personas se sienten deprimidas o con una “tristeza invernal”. Luego, cuando llega la primavera, y aumentan las horas de luz recuperan su bienestar, explicó el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH en inglés).
“A veces, estos cambios de humor son más graves y pueden afectar la forma en que una persona se siente, piensa y se comporta. En esos casos es posible que se esté padeciendo trastorno afectivo estacional (TAE)”, señaló la entidad.
La licenciada Sabina Alcarraz, psicóloga clínica y psicoterapeuta, afirmó que no se trata simplemente de estar “bajo de ánimo” por el clima. “El trastorno afectivo estacional es una forma de depresión que se manifiesta en determinadas épocas del año, especialmente durante los meses con menos horas de luz natural y tiene una base neurobiológica”, indicó la experta.
Y explicó: “La menor exposición al sol altera nuestro reloj biológico interno y afecta la producción de neurotransmisores como la serotonina, que regula el estado de ánimo, y la melatonina, que incide en el sueño. Esta combinación puede provocar insomnio, fatiga, irritabilidad, dificultad para concentrarse y una marcada desmotivación y tristeza”.
Cuáles son los síntomas del TAE
De acuerdo a NIMH, el TAE se caracteriza por un patrón estacional recurrente, con síntomas que duran aproximadamente de 4 a 5 meses al año. Los signos y síntomas del TAE incluyen los asociados con la depresión, así como los específicos del trastorno que difieren entre el TAE de patrón invernal y el de patrón estival (síntomas depresivos durante los meses de primavera y verano, que es poco común).
La licenciada Alcarraz mencionó los siguientes síntomas del TAE:
- Falta de energía persistente.
- Sensación de tristeza o vacío.
- Cambios en el apetito (en especial, aumento de antojos por hidratos).
- Aislamiento social.
- Dificultad para concentrarse.
- Cambios en los patrones de sueño.
“Este cuadro no debe minimizarse: si los síntomas interfieren en la vida cotidiana, es importante consultar con un profesional de la salud mental”, destacó la experta.
Los investigadores han observado que las personas que padecen TAE suelen tener un desequilibrio en la producción de serotonina (que afecta al estado de ánimo) o de melatonina (una hormona que regula el sueño) y falta de vitamina D.
De acuerdo a NIMH, la exposición solar incide en la producción de serotonina, una sustancia clave para el estado de ánimo. En invierno, la reducción de luz natural puede alterar este proceso y disminuir sus niveles.
Además, la falta de vitamina D, que también se obtiene por la luz solar, podría agravar el cuadro en personas con trastorno afectivo estacional, ya que esta vitamina favorece la actividad de la serotonina.
Por otro lado, se ha observado que quienes padecen TAE presentan alteraciones en la melatonina, especialmente en su variante invernal, con una producción excesiva que incrementa la somnolencia y el sueño.
Recomendaciones para enfrentar el TAE
Según NIMH, existen tratamientos para ayudar a las personas con TAE. Se dividen en cuatro categorías principales y pueden usarse solos o en combinación:
- Terapia de luz: para este tratamiento, la persona se sienta frente a una caja de luz muy brillante (10 000 lux) todos los días durante unos 30 a 45 minutos, generalmente a primera hora de la mañana, desde otoño hasta primavera.
- Psicoterapia: puede ayudar a las personas con TAE enseñándoles nuevas formas de pensar y comportarse y cambiando hábitos que contribuyen a la depresión.
- En algunos casos se indica medicación antidepresiva.
- Vitamina D: los suplementos pueden ayudar a mejorar los síntomas, pero se deben tomar de acuerdo a criterio médico.
“La fototerapia y la vitamina D son tratamientos para el TAE de patrón invernal, mientras que la psicoterapia y los antidepresivos se utilizan para tratar la depresión en general, incluyendo el TAE de patrón invernal y estival”, afirmó NIMH.
Mantener una buena alimentación, buscar la luz del día, hacer actividad física regular y evitar el aislamiento también son estrategias que pueden ayudar a prevenir o disminuir el impacto del TAE.

