Por qué Argentina aún importa GNL pese a Vaca Muerta

Faltan gasoductos: la clave detrás de la importación de GNL

Buque metanero descargando Gas Natural Licuado en Argentina

NewsITe

Buenos Aires, 29 de abril (NA) – A pesar del potencial de Vaca Muerta y del incremento sostenido de la producción de gas en los últimos años, la Argentina continúa importando Gas Natural Licuado (GNL) durante los meses más fríos. La explicación, según la secretaria de Energía, María Tettamanti, no está en la falta de gas, sino en las limitaciones de la infraestructura de transporte que conecta las cuencas productoras con los centros de mayor consumo.

– Publicidad –

La funcionaria remarcó que el crecimiento de la demanda de gas natural no fue acompañado por una expansión equivalente de los gasoductos troncales. “La infraestructura de gasoductos no acompañó el ritmo de crecimiento de la demanda en los últimos años”, señaló en un foro de energía, al describir un sistema de transporte que hoy se encuentra exigido, especialmente en los picos invernales.

Tettamanti explicó que no resulta económicamente eficiente construir gasoductos sobredimensionados solo para cubrir algunos días de demanda extrema en invierno. Ese tipo de obras implica inversiones muy elevadas y capacidad ociosa durante la mayor parte del año. Frente a ese escenario, el Gobierno considera más razonable recurrir a combustible alternativo –como el GNL regasificado o combustibles líquidos– para los momentos de mayor exigencia.

En esa línea, la secretaria de Energía sostuvo que, hasta que se concreten las ampliaciones de la red de transporte, el GNL seguirá siendo el principal recurso para cubrir el déficit de gas en invierno. Hoy, los buques metaneros que arriban a los puertos argentinos permiten inyectar gas al sistema cuando la producción de cuenca y la capacidad de los gasoductos no alcanzan para abastecer la demanda residencial, industrial y de generación eléctrica.

Obras, sector privado y nuevas reglas para el mercado de GNL

Entre las obras en marcha, Tettamanti destacó los trabajos de la transportista TGS para ampliar el Gasoducto Perito Moreno, un proyecto que, según precisó, sumará 14 millones de metros cúbicos diarios de capacidad de transporte. Ese refuerzo permitiría evacuar mayor volumen desde las zonas productoras hacia el sistema troncal, aliviando parcialmente las restricciones actuales.

La política oficial apunta, además, a que el sector privado asuma un rol más activo –y también mayor riesgo– en la compra de GNL. Bajo el nuevo esquema, las empresas que requieran este insumo deben manifestar su intención de compra a través del Mercado Electrónico del Gas (MEGSA) y firmar contratos de tipo “take or pay”, que las obligan a pagar por el volumen comprometido, lo consuman o no.

Ese mecanismo introduce una señal de precios más clara. De acuerdo con Tettamanti, el costo del GNL importado funciona como referencia y ha llevado a varias industrias a evaluar alternativas: en algunos casos optan por otros combustibles o ajustan sus procesos para ganar eficiencia energética y reducir la dependencia de este insumo más caro.

Pese al mayor protagonismo que se busca para el sector privado, la empresa estatal ENARSA mantendrá durante este año un rol relevante en la operatoria, con el objetivo de aportar previsibilidad a los precios internos frente a la volatilidad del mercado internacional de energía. Según se indicó, la transición hacia un esquema más competitivo y con mayor participación privada será gradual, mientras se concretan las obras de transporte y se consolida el aporte de Vaca Muerta al abastecimiento interno.

“El sistema de transporte se encuentra actualmente rezagado, aunque proyectamos cambios para el próximo año”, afirmó la secretaria de Energía, María Tettamanti, al referirse a las obras en ejecución y a la necesidad de optimizar el uso de GNL y combustibles alternativos en los picos invernales.

De este modo, la persistencia de las importaciones de GNL se explica más por un cuello de botella en la red de gasoductos que por una carencia de recursos en el subsuelo. El desafío de la política energética será, en los próximos años, compatibilizar la expansión de la infraestructura con reglas de mercado que garanticen inversiones, seguridad de suministro y tarifas sostenibles para hogares y empresas.

- Publicidad -
- Publicidad -
- Publicidad -