Los bloques de La Libertad Avanza y del peronismo no dieron quórum, por lo que la Cámara alta no pudo iniciar el debate. El oficialismo buscó evitar una votación sobre los proyectos que impulsan la interpelación al jefe de Gabinete.

El Gobierno logró evitar este jueves el tratamiento en el Senado del pedido de interpelación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, luego de que la sesión cayera por falta de quórum. La Casa Rosada impulsó una estrategia para trasladar la discusión a la comisión de Asuntos Constitucionales y evitar una votación en el recinto cuyo resultado consideraba incierto.
Los senadores de La Libertad Avanza ingresaron al recinto, pero no ocuparon sus bancas. El bloque peronista replicó esa maniobra y, de ese modo, no se alcanzó el mínimo de 37 legisladores necesario para habilitar el inicio de la sesión.
Como parte de esa estrategia, la comisión de Asuntos Constitucionales, presidida por el libertario Agustín Coto, fue convocada para el martes 1 de julio a las 15. Allí se debatirán los proyectos de resolución presentados por el kirchnerismo y el PRO vinculados con la interpelación al funcionario.
En la Casa Rosada sostienen que el paso por comisión permitirá ganar tiempo y ordenar las negociaciones con los bloques aliados. Antes del inicio de la sesión, desde el oficialismo aseguraban que continuaban trabajando para reunir los votos necesarios para bloquear la iniciativa, aunque finalmente optaron por impedir que el debate llegara al recinto.
La caída de la sesión también dejó sin tratamiento el resto de los proyectos que el Gobierno pretendía aprobar en la Cámara alta. Entre ellos figuraban la iniciativa sobre inviolabilidad de la propiedad privada, pliegos judiciales, ascensos diplomáticos y convenios internacionales. Según la información oficial, el pedido de interpelación a Adorni terminó condicionando toda la agenda legislativa prevista para esa jornada.
El Ejecutivo siguió de cerca las negociaciones parlamentarias. Parte de la mesa política fue enviada al Congreso para acompañar las conversaciones con los distintos bloques, mientras que la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gabinete monitorearon la situación desde la Casa Rosada.
La convocatoria a la comisión de Asuntos Constitucionales también apunta a ofrecer una alternativa a los bloques que no desean votar junto al kirchnerismo, pero tampoco aparecer respaldando de manera directa a Adorni. La estrategia replica el mecanismo utilizado previamente en la Cámara de Diputados, donde el oficialismo promovió que distintos bloques evitaran dar quórum para una sesión especial opositora y trasladaran la discusión al ámbito de comisión.
La discusión reglamentaria también quedó sin resolución. Mientras Patricia Bullrich, presidenta del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, defendía la aplicación del criterio de los dos tercios para habilitar el tratamiento sobre tablas de los proyectos sin dictamen, el jefe del bloque peronista, José Mayans, sostenía que debía aplicarse el requisito de mayoría absoluta.
La diferencia entre ambos criterios era determinante para el futuro del pedido de interpelación. Si prevalecía la mayoría absoluta, la oposición necesitaba reunir 37 votos para avanzar. En cambio, si se imponía el requisito de los dos tercios, el oficialismo podía bloquear el tratamiento con una minoría suficiente. La falta de quórum impidió que esa discusión reglamentaria quedara resuelta en el recinto.

