Polémica por videojuego de la Casa Blanca sobre deportaciones

Videojuego oficial de la Casa Blanca desata críticas por deportaciones

Captura ilustrativa del videojuego sobre deportación de inmigrantes

NewsITe

La Casa Blanca volvió a quedar en el centro de la polémica tras el lanzamiento de un videojuego en línea que simula la detención y deportación de inmigrantes indocumentados. La iniciativa, disponible en el sitio oficial del gobierno estadounidense, fue cuestionada por organizaciones de derechos humanos que consideran que banaliza el sufrimiento de miles de personas que arriesgan su vida para llegar a Estados Unidos.

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El juego está inspirado en el clásico “Snake”, con estética retro, y propone al usuario manejar a un personaje que encarna a Tom Homan, principal asesor de inmigración del entonces presidente Donald Trump. El objetivo consiste en “reunir” a la mayor cantidad posible de personas que cruzan el Río Grande, en la frontera con México, para luego deportarlas. La dinámica, que busca ser simple y “entretenida”, fue interpretada por distintas voces como un intento de convertir en diversión una política de deportaciones masivas.

“Me da asco. Llevan años jugando con la vida de la gente y ahora hacen un videojuego con sus acciones”, aseguró a la agencia AFP Amérika García Grewal, codirectora de la ONG Frontera Federation, con sede en Texas. Para la activista, el videojuego expresa una estrategia comunicacional que deshumaniza a las personas migrantes y las presenta como una amenaza a ser contenida.

Otro juego invita a construir un muro en la frontera

El lanzamiento no se limita a un solo título. En la misma plataforma oficial, la Casa Blanca difundió otro juego basado en la mecánica del histórico “Tetris”, en el que el usuario debe construir un muro en la frontera con México. El nombre del juego es contundente: “Protege la frontera de la horda que se avecina”, frase que fue leída como un guiño directo a la retórica antiinmigrante que marcó la gestión de Trump.

Desde el gobierno defendieron la propuesta lúdica. En un comunicado enviado a AFP, la Casa Blanca sostuvo que los videojuegos “resaltan aún más el contraste entre una cultura ‘divertida’ y ‘del éxito’ y la oscura visión socialista que tienen los demócratas para Estados Unidos”. La afirmación fue interpretada como una pieza más de la confrontación política interna, trasladada ahora al terreno de los juegos en línea.

Para García Grewal y otros referentes de derechos humanos, quienes diseñaron estos contenidos “han perdido de vista lo que significa ser humano y preocuparse por los demás”. Las críticas también apuntan a que, al tratar el tema como entretenimiento, se reduce el debate sobre las condiciones en que viven los migrantes, las causas que los obligan a dejar sus países y las consecuencias de las detenciones y deportaciones.

Denuncias por videos oficiales y récord de arrestos

El videojuego se suma a otras piezas comunicacionales del gobierno que generaron rechazo. El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) difundió recientemente un video que muestra la deportación de inmigrantes haitianos esposados, luego de que Washington revocara un estatuto que les permitía residir legalmente en el país. El material, acompañado por música de fondo, fue calificado como degradante y racista por sectores opositores y organizaciones civiles.

En paralelo, el DHS informó que en agosto se alcanzó una cifra récord de casi 51.000 inmigrantes indocumentados arrestados. Para los críticos, la difusión de videojuegos y videos oficiales que exhiben deportaciones forma parte de una misma estrategia: utilizar el “trolling” y el contenido provocador para polarizar el debate público, generar indignación en redes sociales y reforzar la base política más dura en materia migratoria.

La estrategia digital de la Casa Blanca recurre al “trolling”: piezas deliberadamente provocadoras que apuntan a viralizarse a partir de la controversia.

Mientras tanto, organizaciones de derechos humanos instan a volver el foco a la situación humanitaria en la frontera, al respeto de las normas internacionales de protección de refugiados y a la necesidad de políticas migratorias que no conviertan la vida de las personas en un juego.

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