Polémica por show en Lollapalooza Chile con Milei, Trump y esvástica

Repudio por imágenes de Milei, Trump y simbología nazi en Lollapalooza Chile

Proyección de Milei y Trump con simbología nazi en Lollapalooza Chile

NewsITe

Buenos Aires, 15 de marzo (NA) – Una presentación de la banda chilena Candelabro en el Lollapalooza Chile 2026 derivó en un fuerte escándalo internacional, luego de que en las pantallas del escenario se proyectaran imágenes del presidente argentino Javier Milei y del exmandatario estadounidense Donald Trump junto a una esvástica, símbolo asociado al régimen nazi.

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La intervención visual provocó un inmediato repudio de organizaciones judías, entre ellas la DAIA, que cuestionaron la “banalización de la simbología nazi” en el marco de un festival masivo. En un comunicado difundido en sus redes sociales, la entidad advirtió que “una vez más el nefasto símbolo que representa la aniquilación del pueblo judío durante la Shoá fue banalizado para expresar posiciones que cuestionan a presidentes de actuales democracias”.

“La DAIA insiste en evitar el vaciamiento de sentido de la simbología nazi para su uso en discusiones políticas, y más aún en espacios públicos con gran presencia de participantes”, agregó la institución, al remarcar que el uso de estas imágenes excede la crítica política y afecta la memoria histórica del Holocausto.

Responsabilidad de la productora Lotus bajo la lupa

El episodio abrió interrogantes sobre el rol y la responsabilidad de Lotus, empresa organizadora del Lollapalooza Chile. La firma, liderada por Sebastián de la Barra, produce el festival en el país trasandino desde 2011, en conjunto con Perry Farrell y C3 Presents. Está a cargo de la producción local, la curaduría del cartel y la ejecución general del evento en el Parque O’Higgins.

En ese contexto, referentes de la comunidad judía y especialistas en espectáculos consideran difícil suponer que la organización desconociera la intervención visual que se proyectó durante el show de Candelabro. Se trata de una productora con amplia experiencia en festivales internacionales y acostumbrada a supervisar contenidos artísticos, especialmente cuando se trata de pantallas y visuales que forman parte de la puesta en escena.

Hasta el momento, ningún directivo de Lotus ni de sus socios internacionales salió públicamente a dar explicaciones. En las redes sociales oficiales del festival y de la productora no se registran comunicados ni aclaraciones sobre lo ocurrido, lo que alimenta aún más la controversia en torno al episodio y la posible falta de protocolos para prevenir mensajes de odio o simbología extremista en espectáculos masivos.

Antecedentes de polémicas en la gestión de Lotus

La discusión sobre lo sucedido en Lollapalooza Chile se da en un contexto en el que Lotus y su fundador, Sebastián de la Barra, ya arrastran otros conflictos vinculados a la organización de eventos masivos y al uso de espacios públicos.

Conflictos con autoridades y proveedores

  • Disputa con la Municipalidad de Santiago (2021): Luego de años realizando Lollapalooza en el Parque O’Higgins, la productora se vio obligada a trasladar el festival por cuestionamientos sobre el impacto ambiental y el uso del espacio público. La situación derivó en un duro cruce mediático con la alcaldesa Irací Hassler.
  • Demandas por incumplimiento contractual (2026): A comienzos de este año, Lotus enfrentó una demanda millonaria, cercana a los 1.400 millones de pesos chilenos, presentada por proveedores que denunciaron incumplimientos económicos. La empresa calificó el reclamo como “desproporcionado”.

Seguridad, devolución de entradas y fricciones institucionales

  • Problemas de seguridad y fiscalización: En 2025, el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC) inició acciones contra la productora por fallas de seguridad en conciertos masivos –entre ellos, un show de System of a Down– y por la escasa flexibilidad en las políticas de devolución de entradas ante cambios en los carteles de festivales.
  • Roces con organismos públicos: Más recientemente, Lotus apuntó contra el Instituto Nacional de Deportes (IND) y otras instituciones por la cancelación “unilateral e inesperada” de determinados eventos, lo que dejó en evidencia tensiones con los entes estatales que administran recintos deportivos y culturales.

La proyección de simbología nazi en un festival masivo reabre el debate sobre los límites de la expresión artística y las obligaciones de las productoras frente a discursos de odio.

Mientras crece el reclamo por una respuesta formal de Lotus y del propio festival, organizaciones de derechos humanos y entidades de la comunidad judía insisten en la necesidad de fijar protocolos claros que impidan la utilización de íconos del nazismo y otras expresiones extremistas en espectáculos de gran convocatoria. El episodio, en pleno auge de los festivales en la región, podría derivar en nuevas regulaciones y mayores exigencias para los organizadores.

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