Polémica por las banderas extranjeras en el Monumento a la Bandera

Un proyecto presentado en el Concejo Municipal de Rosario busca limitar el uso del mástil escolta y reservarlo para la bandera argentina y otras enseñas oficiales. Las colectividades rechazaron la iniciativa y cuestionaron que no hayan sido consultadas.

El uso de banderas extranjeras en el Monumento Nacional a la Bandera quedó en el centro de una nueva polémica en Rosario. Un proyecto presentado en el Concejo Municipal propone modificar las reglas vigentes y limitar el uso del mástil escolta, donde actualmente pueden izarse enseñas de otros países y organismos internacionales en determinadas fechas y circunstancias.

La iniciativa fue impulsada por los concejales Pablo Basso, Mariano Romero y María José Poncino. El proyecto plantea que el mástil escolta quede reservado para la bandera argentina, las enseñas oficiales de las provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, además de aquellas vinculadas con conmemoraciones patrias o hechos históricos argentinos. De esta manera, quedarían fuera las banderas de Estados extranjeros y organizaciones internacionales.

La propuesta generó el rechazo de representantes de las colectividades rosarinas, quienes cuestionaron principalmente que no fueron convocados antes de avanzar con una modificación que afecta una práctica que se mantiene desde hace décadas.

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Ariel Naserala, presidente de la Colectividad Libanesa de Rosario, manifestó su sorpresa por la iniciativa y planteó que las comunidades deberían haber sido consultadas. Según señaló, tampoco estaban al tanto del proyecto la presidenta de la Asociación de Colectividades de Rosario, Lydia del Grosso, ni su secretaria, Yolesa Betty.

El uso del mástil escolta para banderas extranjeras tiene una larga tradición en la ciudad. De acuerdo con el historiador Miguel Carrillo Bascary, integrante del Instituto Belgraniano y exdirector del Monumento, la práctica lleva alrededor de 69 años y surgió como un gesto de cortesía hacia países que mantienen relaciones diplomáticas con la Argentina o que cuentan con comunidades importantes en Rosario.

La práctica fue formalizada en 2011 mediante el decreto municipal 1631. La normativa establece que el Mástil Mayor y el mástil principal interno están reservados exclusivamente para la bandera argentina, mientras que permite utilizar los mástiles escolta y laterales del Patio Cívico para banderas de Estados reconocidos por la Argentina, organizaciones internacionales y otras enseñas en ocasiones determinadas. También contempla la presencia de banderas de países cuyos mandatarios o representantes diplomáticos se encuentren en Rosario en visita oficial.

La discusión volvió a instalarse luego de que el pasado 4 de julio flameara la bandera de Estados Unidos en el mástil escolta, con motivo del 250º aniversario de la independencia de ese país. El episodio generó críticas en redes sociales, aunque el izamiento estaba contemplado por la normativa municipal vigente. En abril, una situación similar se había producido con la bandera de Israel durante la conmemoración de su independencia.

Desde el sector que impulsa el proyecto sostienen que la modificación busca preservar el carácter nacional del Monumento y aclararon que no pretende cuestionar los vínculos de la Argentina con otros países ni las relaciones internacionales.

Las colectividades, en cambio, consideran que la presencia de sus banderas en el Monumento forma parte de una tradición vinculada con la historia inmigratoria de Rosario. Naserala sostuvo que se trata de una expresión de una ciudad que históricamente recibió a comunidades de distintos lugares del mundo y afirmó que el Monumento se convirtió también en un símbolo de la identidad rosarina.

La iniciativa comenzará ahora a transitar su discusión en el Concejo Municipal, mientras las colectividades buscan ser escuchadas y plantear su rechazo. Naserala adelantó que mantendrá una reunión con Basso para expresar la posición de las comunidades y procurar que el proyecto no avance.

El debate, de este modo, excede la cuestión protocolar sobre qué enseñas pueden flamear en el Monumento y vuelve a poner en discusión el significado que ese espacio tiene para Rosario y para las colectividades que forman parte de la historia de la ciudad.

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