A menos de un año de la cita olímpica, cientos de atletas han presentado quejas formales debido al desgaste visible de sus medallas, generando una controversia que ya tiene consecuencias administrativas y técnicas.

El brillo de las medallas de los Juegos Olímpicos de París 2024 se ha opacado más rápido de lo esperado, pero no por los logros deportivos, sino por el deterioro físico.
Los reclamos apuntan a marcas, rayaduras e incluso desprendimiento de partes de las medallas, diseñadas para simbolizar la excelencia deportiva y los valores del olimpismo.
El Comité Organizador y la casa de la moneda de Francia, responsable de su fabricación, están en el centro de la tormenta.
Como respuesta inicial, algunos directivos han sido removidos de sus cargos, mientras que se analiza si los materiales reciclados utilizados para las medallas —un gesto a favor de la sostenibilidad y el medio ambiente— podrían ser el origen de este problema.
A pesar de que el Comité Olímpico Internacional (COI) ha insistido en la calidad y durabilidad de las medallas, las imágenes que circulan en redes sociales muestran daños preocupantes.
Atletas de diversas disciplinas han expresado su decepción, exigiendo una solución que incluya la reposición de las preseas afectadas y una investigación profunda sobre la causa de este deterioro prematuro.



Mientras los reclamos siguen acumulándose, el legado de París 2024 podría estar en peligro de ser recordado no solo por sus logros deportivos, sino también por el escándalo en torno a sus medallas.

